Hablemos de todo y con todos
Señor Director:
Este Gobierno ha planteado diversas reformas que van en directa relación con ir cambiando el sistema legal, tributario, participativo y económico, sin embargo éstas van teniendo diversas correcciones, dadas por la alianza política de la Nueva Mayoría, pero fundamentalmente por el poder que “aún” tiene la derecha en lo político, que ha venido bajando considerablemente luego de la última elección municipal. A esto le sumamos el último gran escándalo económico-político, el caso Penta, el cual ha dejado en evidencia cómo la UDI, herederos y sostenedores de este sistema neoliberal, se han aprovechado de las instituciones públicas y su marco legal para obtener ganancias extras.
Un claro ejemplo de esto es la reforma tributaria, ya que esta fue modificada y acomodada por la derecha empresarial para que sus representantes en el Parlamento (UDI – RN) la aprobaran, y así no generar mayor inconveniente al empresariado. Se aprueba esta reforma con todos los sectores políticos de Chile, bajo amenazas de despidos masivos, aumento de la inflación y quiebres de empresas, sin embargo, lo único que generó pocos días después fue el aumento en los precios de los alimentos, frutas y verduras, sin haber provocado ningún cambio, solo especulación de los supermercados y sus empresas asociadas.
La eliminación del binominal es un paso gigantesco para nuestra democracia, ya que abre la puerta a las más diversas organizaciones sociales y políticas, para que puedan ser representadas en el Parlamento, y se las cierra a quienes ha favorecido durante todo este tiempo (UDI), dejándolos solo con su votación real y no sobrerrepresentados. El despacho del Proyecto de reforma educacional también es un gran avance, así como también lo es la unión civil de parejas del mismo sexo. Pero falta la madre de las reformas, el cambio a la Constitución, esta chaqueta hecha a la medida de unos pocos debe cambiar y ser para todos. Una Constitución que proteja a su pueblo y garantice derechos fundamentales como la educación, vivienda, salud, trabajo, energía, jubilación, recreación, etc., a través de un proceso participativo que de manera horizontal e integradora sea capaz de plasmar la realidad de nuestro país, y así dirigirlo hacía un pleno desarrollo: hablo de la asamblea constituyente.
Chile vive de triunfos morales, y somos los campeones mundiales para las medidas temporales, hoy existe la oportunidad histórica para avanzar como pueblo hacía una sociedad igualitaria, inclusiva y fraterna.
Cristian Ruiz Zenteno
Administrador Público
Licenciado en Ciencias Políticas
Universidad San Sebastián