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La renuncia de Dávalos

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Por: Pedro Díaz Polanco, Director Ciencias Políticas y Gestión Pública, Universidad San Sebastián


 

Señor Director:

La Presidenta Michelle Bachelet perdió una preciosa oportunidad de mostrarse como una líder ecuánime respecto a aquellos puntos que ha dicho defender bajo su gestión, como lo son la transparencia y la búsqueda de equidad e igualdad entre los chilenos. Esto es así, ya que ella, y en virtud de su cargo, tenía la responsabilidad de exigirle la renuncia a su hijo, Director Sociocultural de la Presidencia, por los componentes poco éticos de su actuar y por los fundados cuestionamientos que la ciudadanía levantó respecto a la reunión que él sostuvo con Luksic y que potencialmente permitieron la aprobación del millonario crédito en favor de una empresa en la que su señora tenía un 50% de participación.

La falta de una decisión política directa por parte de la Presidenta, y que ya es un elemento que se le critica sistemáticamente, generó que Dávalos se presentase ante la ciudadanía como un víctima de las circunstancias, viéndose en la obligación de renunciar sin que él hubiera hecho nada ilegal, consideraciones que estúpidamente fueron reafirmadas por personeros de Gobierno.

Ante esto, es que considero que el paso al costado que dio Dávalos no responde a ningún elemento que pueda valorarse de manera positiva. Esto es así, ya que la forma en la que Dávalos renunció, y por la que no respondió a las críticas, sumado ello a una forzosa e instrumental transparencia de sus bienes e intereses, y que no sirvió en nada para aclarar su patrimonio ni la forma en el que lo consiguió, permite perpetuar la desconfianza, perjudicando notoriamente la imagen de Bachelet, quien no supo actuar a la altura de las circunstancias.

 

Pedro Díaz Polanco

Director Ciencias Políticas y Gestión Pública

Universidad San Sebastián

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