Respuesta a Bárbara Figueroa
Señor Director:
Bárbara Figueroa, en su columna publicada ayer por El Mostrador, señala que cuando hablamos de relaciones laborales hablamos de superar la desigualdad y lograr mayor equidad. Esto es algo que nadie discute, da en el clavo, dice que esa menor desigualdad y mayor equidad deben ser para trabajadores sindicalizados o no. Estas palabras deben calar hondo en quienes discutirán el detalle de la reforma, recordemos que toda empresa que no tiene el quórum para constituir un sindicato, se queda sin avanzar en esta reforma laboral, se queda en la desigualdad y no logra mayor equidad.
La Presidenta de la CUT señala también que “ninguna ley laboral puede ser solo para trabajadores sindicalizados”, sin embargo, esto no es lo que recoge el proyecto de reforma laboral, ojalá se escuchen estas palabras, y se incluyan normas que fortalezcan y promuevan el empleo joven, del adulto mayor y de la mujer, independientemente de si están sindicalizados o no.
Coincido con ella, que el proyecto requiere modificaciones, en materia de libertades, huelga y piso de negociación. La obligatoriedad en la sindicalización es claramente un atropello a mis libertades como trabajadora; la huelga, no se debe transar en que debe ser pacífica, y se debe modificar el sentido de los servicios mínimos para asegurar la continuidad de la producción; en temas de pisos, está claro que su existencia restringirá las ganas de negociar y otorgar beneficios por parte del empleador, siendo un disparo autoinfligido en el pie para los sindicatos. Reafirma además la idea de que no habrá grupos negociadores, dejando a muchos grupos sin representatividad, como ya lo dijeron los trabajadores del pan en su última reunión con la Dirección del Trabajo. Debemos hacer algo por ellos.
Me llama la atención que Bárbara Figueroa piense que la cláusula de género hace ganar a la mujer; esa cláusula es una mera exigencia en cuanto a tener presencia de una mujer en una mesa negociadora, nada más; si bien necesitamos a la mujer al frente del mundo sindical, primero debemos promover su trabajo, esa indicación está lejos de poder denominarse “Cláusula de género”.
Me deja nerviosa su ímpetu reformista, que le hace pensar en que no todos pueden quedar contentos, pero el deber del Congreso es hacerlo, legislar para todos o para la gran mayoría.
Aún más nerviosa me deja que piense que la efectividad de la reforma la veremos en su implementación, para eso están los expertos, y hay que escucharlos a todos, todo tiene un fin, la reforma debe ser lo más cercana a la perfección, es deber de todos una reforma laboral buena, discutida, inclusiva y para todos.
Paola Cabezas Z.
Abogada