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Ciclovías y congestión

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Por: Marcelo Yáñez P., investigador Escuela de Administración y Economía Universidad Católica Silva Henríquez


Señor Director:

Durante los últimos años se ha incrementado el uso de la bicicleta con fines recreativos, deportivos y, también, como medio de transporte en las ciudades chilenas. Esto es positivo para la salud de las personas y el medioambiente, pero requiere la construcción de la infraestructura adecuada para garantizar la seguridad de los ciclistas, peatones y automovilistas, situación que no está avanzando con la misma rapidez.

Iniciativas como el arriendo de bicicletas y estacionamientos incentivadas por algunos municipios y Metro de Santiago, son de utilidad en la medida que se logren articular circuitos que permitan a las personas conectar eficientemente sus lugares de origen y destino, lo que conlleva una planificación urbana coordinada entre los niveles locales y centrales de Transporte. No obstante, hay que tener presente que por más masivo que llegue a ser su uso, no es tan factible o recomendable en días de lluvia o de alta contaminación, por lo tanto, el desarrollo de esta infraestructura no puede hacerse sacrificando la urgente prioridad del transporte público de superficie, por sobre el transporte privado o las propias ciclovías, las cuales no deben sustituir otros medios de transporte sino que complementarlos.

La política pública de transporte debe garantizarles a la mayoría de los habitantes, si no es posible a todos, medios de transporte eficientes, no contaminantes, cómodos, seguros y a una tarifa razonable. En Santiago, aunque lentamente, se está avanzado en aumentar el número de vías exclusivas para buses y extensión de sus horarios, creación de nuevos servicios y construcción de infraestructura adicional.

Marcelo Yáñez P.

Investigador Escuela de Administración y Economía

Universidad Católica Silva Henríquez

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