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Valparaíso hoy

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Por: Manuel Pizarro Morales, ingeniero Ambiental, Universidad de Valparaíso


 

Señor Director:

El lamentable asesinato de dos jóvenes -demasiado jóvenes- durante una marcha en Valparaíso, tiñe de sangre nuevamente al puerto herido y vuelve a traer a primera línea de discusión el grave problema educativo que viven varias generaciones de nuestro país, dentro de la cual me incluyo. Por problema educativo en este caso, me refiero a ambas partes, victimas y victimario, por la carencia del pilar fundamental de cualquier sociedad y por ende lo primero que debiésemos aprender: El respeto hacia los demás.

El sistema neoliberal en que vivimos, entre otras cosas exige competencia e individualismo para que se cumpla su máxima fundacional: mantener la economía en base al consumo. La competencia y el individualismo generan buenos consumidores, pues se fomenta un modelo de éxito en base a la acumulación y ostentación de ciertos bienes, que valorados por nuestros pares, nos otorgan status -diferencia- y nos permiten acceder a mejores oportunidades y para ello debo competir, con todos.

Esta exacerbación de la competencia -los megamillonarios futbolistas también aportan lo suyo- produce que el hecho de «perder», cualquiera sea la circunstancia, simplemente no sea opción. No puedo perder una discusión, menos una pelea. Fue justamente una pelea por el «derecho» de los primeros a rayar la propiedad de un tercero «por la educación de tus hijos», lo que llevó al segundo a creer que tenía el «derecho» de disparar y a su juicio defenderse de tamaño ataque con un arma de fuego. La falta de educación, corre el cerco del uso proporcional de la fuerza y al menor acto que un sujeto considere de ofensa, en su fuero interno le es permitido responder con el máximo de violencia. El 20 de abril de 2014, precisamente en Valparaíso, un joven de 15 años asesinó a otro de 17 por decirle a su polola que estaba «rica».

El rápido perfil que un medio digital ha hecho del imputado (en base a su cuenta de facebook), nos habla de un tipo apasionado por los autos deportivos, dueño de un sedán con alerón, que lamentó profundamente la muerte del actor Paul Walker y que cita frases de reggaetón. Por su parte, Arturo Vidal, luego de la semifinal de la Champions, sube una foto a su twitter posando con su esposa frente a un jet privado «quejándose» de su vuelta a Turín después de un antidoping demasiado largo, y esta noche lamentamos profundamente la muerte de dos jóvenes chilenos durante una marcha por el derecho a una educación de calidad.

Manuel Pizarro Morales
Ingeniero Ambiental
Universidad de Valparaíso

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