¿Ezzati al Te Deum?
Señor Director:
En en un Estado laico es inaceptable que un cardenal le dé instrucciones a un funcionario público respecto de cómo proceder durante el ejercicio de su cargo; menos todavía lo es que este le obedezca. Tampoco corresponde que un parlamentario de la República pretenda indicarle a la una iglesia qué representante designar para oficiar su ceremonia.
Al contrario, por su parte, más bien los políticos que discrepen de la dirección de la Iglesia debido a su falta de probidad, al menos debieran abstenerse de honrar con su presencia a la ceremonia y a sus autoridades, en vez de hacerles un flaco favor a las víctimas al validar esa grotesca instancia de lobby religioso.
Luis León Cárdenas Graide
Ingeniero Civil en Computación, Universidad de Chile