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Fallos de la CIJ

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Señor Director:

Nuevamente en este Fallo,  la Corte Internacional de Justicia, muestra su eslogan comercial que se puede leer entre líneas, “demanda, demanda, que algo te va a quedar”. El actuar “salomónico” de la CIJ, sólo incentiva a que países que tienen ambiciones de ampliación de sus fronteras, justifiquen con cualquier argumento su reclamo fronterizo, aunque ellos saben que dicha frontera ya fue legítimamente acordada, pero la CIJ lo acoge a trámite. De esta manera, se le abre un mercado de clientes que justifica la existencia de este organismo y, por supuesto, el cómodo y bien remunerado trabajo de los jueces y de todo el personal que allí labora. Así mismo, esta forma de actuar de la CIJ genera apetitosas economías externas a un grupo de profesionales que pululan en torno a este organismo, ofreciendo sus onerosos servicios a los países afectados para representarlos en dicha Corte. Además, los integrantes de la CIJ, cuando dejan de ser jueces, probablemente se integran a esos estudios de abogados.

Hay que ser demasiado ingenuo para continuar dentro del Pacto de Bogotá. Después del reciente Fallo, la Corte sabe que se le ha abierto un mercado de clientes que tratarán de recuperar territorios que legítimamente perdieron, pero, por si acaso, llevarán sus demandas para que la Corte les dé algo.

Tomás Escudero Gacitúa
Ingeniero Comercial

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