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Igualdad de condiciones

por 26 septiembre, 2015

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Subirse a un ring con las manos atadas a la espalda. El ring, aunque no nos guste por ser un escenario de violencia, vendría siendo el mercado de la educación superior, y los boxeadores, las universidades chilenas. En el caso de las estatales, serían el competidor que sube con las manos amarradas a enfrentarse a un oponente dotado desde su creación con más dinamismo y rapidez.

Lo anterior es una representación de cómo ocurre la competencia, fomentada a partir de los años 80, entre las universidades del Estado de Chile y las instituciones privadas.

Las Universidades del Estado de Chile estamos sujetas a una serie de procesos administrativos y financieros que hacen lento nuestro actuar, debiendo dar detallada cuenta de cada ingreso que recibimos ante la Contraloría General de la República, ya vengan estos del sector privado o del público. Por el contrario, los planteles privados no rinden ninguna cuenta, funcionando en la realidad como verdaderas empresas.

Por otra parte, el sistema de Chilecompra, que si bien transparenta más el actuar del Estado, en nuestro caso nos somete a una serie de amarras burocráticas que en muchos casos atrasan los proyectos.

¿Cómo podemos competir en un mercado desregulado y donde además el 84% de la oferta es ofrecida por el sector privado? Ante este panorama, la provisión mixta de la que se hace alarde muchas veces en Chile, solo parece una lejana quimera.

De ninguna manera nos oponemos a la transparencia, pero pedimos que sea asumida en igualdad de condiciones por todas las universidades chilenas. No puede seguir ocurriendo que las instituciones del Estado debamos publicar nuestros balances auditados y entregar a quien lo solicite información que sería catalogada de “estratégica” en el sector privado.

Entonces, ¿cómo podemos competir en un mercado desregulado y donde además el 84% de la oferta es ofrecida por el sector privado? Ante este panorama, la provisión mixta de la que se hace alarde muchas veces en Chile, solo parece una lejana quimera. Bajo este horizonte, desde el Consorcio de Universidades del Estado de Chile, CUECH, seguimos planteando la urgente necesidad de un nuevo rol, precisamente del Estado, hacia sus universidades.

El principal problema que denunciamos es que se nos apliquen las mismas normativas que rigen a todos los órganos del Estado de Chile, siendo que es el mismo Estado el que nos impulsa a ser instituciones autofinanciadas y que crezcan o simplemente sobrevivan bajo la lógica, perversa a nuestro juicio, del mercado de la educación superior.

El nuevo Rol del Estado debería ser considerado en la reforma en curso, junto con otros aspectos, incluyendo además un nuevo Régimen jurídico de Derecho Público Propio y Exclusivo para las Universidades de Estado.
Lo anterior implica además un nuevo paradigma que considere a la Educación Superior como un Derecho Social. Este cambio de mentalidad debe darse sí o sí, para asegurar el futuro de miles jóvenes de nuestro país.

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