A los Señores de la curia romana
Señor Director:
Señores de la curia romana: cardenales, obispos, arzobispos y muy especialmente al señor Papa que hoy dirige a la santa iglesia católica. Con todo el respeto que me merece una institución dos veces milenaria y bajo cuyo alero me eduqué: Bautizado y confirmado por la tradición familiar, con una madre observante y piadosa, vengo a levantar mi voz con la autoridad de mí conciencia.
Señores representantes de la jerarquía cristiana, el mundo entero es testigo de anomalías que avergüenzan a mí país. Yo soy heredero de la iglesia del cardenal Raúl Silva Henríquez, de esa iglesia que acogió a los perseguidos, de esa iglesia que evitó que el genocidio de Pinochet fuera aún más escandaloso.
Señores, con la cruz no se juega. Por aquí el diablo metió la cola y si ustedes pretenden tratarnos de tontos cometen una tremenda injusticia con lo que va quedando del pueblo cristiano de Chile. Señores, no pretendan ridiculizar los delitos. Estoy seguro que el Papa Francisco está tremendamente mal asesorado, al menos en lo que respecta a la iglesia chilena.
Señores, desde estas lejanas tierras que el Papa Francisco conoce bien, me resulta incomprensible, salvo que sea un simple arrebato, se pueda tratar de tontos a una comunidad cristiana que siempre se ha sentido muy digna de serlo.
Pedro Cuevas Moreno
Gestor Cultural