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La amenaza termonuclear norcoreana

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Señor Director:

Durante años, y a partir de la hipocresía material que se manifiesta en el Tratado de No Proliferación Nuclear,  la comunidad internacional ha intentado frenar la intención de nuclearización que algunos Estados han evidenciado a partir de sus intereses geopolíticos.

Los fracasos que la comunidad internacional ha sufrido al respecto y que se han manifestado en las existencia de facto de otros Estados nucleares, tales como Israel, Pakistán e India, así como las expulsiones de los inspectores nucleares en Irán durante la década pasada y el enriquecimiento de Uranio que Teherán alcanzó el 2006 y la materialización de pruebas atómicas por parte de Corea del Norte durante los años 2003, 2006 y 2009 encontraron un freno con lo que fue el histórico acuerdo que se alcanzó el 2015 y por el cual el régimen iraní renunció a su programa nuclear.

Sin embargo, el optimismo que generó este acuerdo y que fue asumido como un ejemplo de la necesidad de desnuclearización internacional se rompió con la demostración de poder que recientemente realizó Corea del Norte y que se graficó con la detonación de una bomba termonuclear.

Ante esto, y con independencia a las dudas que existen en lo que concierne a la concreción y éxito de la prueba termonuclear norcoreana, la actitud rebelde del régimen de Kim Jong-un vulnera la esencia de numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas las que han sido emitidas en aras de eliminar la amenaza nuclear de la comunidad internacional.

El llamado directo de desnuclearización que ha realizado Naciones Unidas en contra de Corea del Norte se ha justificado en el tiempo en virtud que el régimen de Pyongyang ha sido considerado una amenaza a la paz y a la seguridad internacionales a partir del carácter dictatorial de su gobierno, las violaciones masivas a los derechos humanos que realiza en contra de su población, su calidad de paria del sistema internacional, lo que ha refrendado en virtud de su objetivo de defender su ambición nacionalista y soberanista a través de su intención de dominar la energía nuclear.

 

Pedro Díaz Polanco

Director Ciencias Políticas y Gestión Pública

Universidad San Sebastián

 

 

 

 

 

 

 

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