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Chalecos reflectantes como síntoma de un problema mayor

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Por: Sebastián del Hoyo Astudillo, Licenciado en Historia


Señor Director:

Desde el 1 de enero del 2016 se hizo obligatorio para todos los conductores del país tener un chaleco reflectante de color amarillo al interior de los vehículos, esta modificación al Decreto N° 22, de 2006, ha sido el primer dolor de cabeza del año para los automovilistas del país; el poco stock, el alza de precios y el hecho de incurrir en infracciones generó un caos que se vio reflejado a través de los diferentes medios de comunicación.

En relación con esto y dejando a un lado las teorías del negociado con algunos familiares de autoridades de gobierno, me pregunto: ¿por qué ocurrió este problema? Si vamos al Diario Oficial del sábado 6 de septiembre del 2014 notaremos que el Decreto 22 fue modificado, otorgando 15 meses a los usuarios para tener su implemento de seguridad.

¿Cómo es posible que un cambio de decreto que se realizó con tantos meses de anticipación haya generado un problema tan complejo?

El problema de los chalecos reflectantes demostró que el chileno común y corriente tiene una necesidad de educación cívica, debe conocer cómo se reglamenta el país, desarrollar un análisis crítico de la democracia y a su vez entender que tiene derechos y deberes.

Sumado a la falta de educación cívica, no existen estrategias para visibilizar y masificar la información del Diario Oficial, este es un problema que se arrastra hace años y al parecer a nadie le importa que los ciudadanos se informen. El sujeto común es ajeno a los cambios de normativas que afectan a todos los chilenos, es más, la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET) solo comenzó a informar masivamente de estos cambios el 6 de noviembre del 2015.

Creo que es muy positiva la reincorporación de la educación cívica en los estudiantes de Educación Media de nuestro país. Eso sí, espero que no sea una estrategia de ideologización del Gobierno para construir un imaginario país; a su vez, urge realizar modificaciones en la manera de expresar los cambios mostrados en el Diario Oficial, nos encontramos viviendo una época hiperconectada y comunicada, pero el Estado no ha logrado generar nuevas estrategias de comunicación para la ciudadanía.

Sebastián del Hoyo Astudillo, Licenciado en Historia

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