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Los difíciles tiempos actuales para los emprendedores

por 22 octubre, 2016

Lo que busca un sistema de esta naturaleza, es democratizar el acceso a la propiedad de los nuevos start-up a muchas personas, lo que permite profundizar el mercado, generar un mayor competencia y apuntar a la consolidación de un modelo basado en la capacidad personal de las personas de valerse por sí mismas, que permee al mayor número de ellas y que no quede solo en una fracción menor de la población.
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Si se quiere hacer una evaluación del actual Gobierno acerca de su apoyo al emprendimiento, hay dos vertientes que son claras de destacar: La primera es que han continuado con el programa de Start-Up, uno de los más destacados de su tipo a nivel latinoamericano, el que afortunadamente se escapó de las garras de la retroexcavadora y del ideologismo refundacional que han definido a la actual Administración. Por lo tanto, ya el hecho de mantenerlo es por sí misma una buena noticia, pese a que su estabilidad sin cambios ni adaptaciones, puede ser su causal de pérdida de competitividad.

En cuanto al aspecto negativo, es claro que el nivel de incertidumbre que han generado las reformas indudablemente ha impactado al emprendimiento, por la baja del dinamismo que esto ha producido.

Así mismo llama la atención que en esta corriente de reformas en las que se enarbola la igualdad y la inclusividad, no se ven avances en dicho aspecto en lo que dice relación con el emprendimiento, en especial con el financiamiento de éste. De hecho, si uno quiere ser más crítico, el programa antes descrito financia a los pocos privilegiados que pueden darse el lujo de emprender, pues acá no estamos hablando de emprendedores de los programas de FOSIS, sino de personas que cuentan con un nivel económico acomodado. Con esto no se quiere negar las consecuencias positivas que tienen los proyectos exitosos, pero sí cabe preguntarse si no hay una alternativa privada para apoyarlos sin tener que recurrir a los escasos fondos estatales que claramente tienen destinos más urgentes, como por ejemplo, la educación preescolar y escolar.

Considerando el punto anterior, es aquí donde se genera una oportunidad en la que es posible juntar a dos mundos que hoy existen, pero que no conversan. Si se considera como indica la corriente de Lean Start-up, en cuanto a fallar rápido y barato, se podría generar un espacio para que personas – y no el Estado - que hoy están excluidas de los sistemas tradicionales de inversión lo puedan hacer.

Ya en ese sentido hay un gran avance con los sistemas de crowdfunding, en donde destacan empresas como Broota, pero que pese a todo no abarcan a un segmento más amplio de personas que podrían apostar a emprendimientos en estados más incipientes.

Lo que se propone es desarrollar sistemas basados en organizaciones, tales como cooperativas financieras, sindicatos u organizaciones similares, un sistema que permita a los emprendedores postular con sus ideas de negocios a fondos básicos que les permita realizar la prueba mínima viable de mercado de su respectivo emprendimiento. Una estructura como esta requiere a los emprendedores que proponen sus ideas de negocios, a los inversionistas que apuestan e invierten cantidades similares a por ejemplo 10 kinos cada uno y a las organizaciones tales como incubadoras, empresas u otras organizaciones en las que el emprendimiento se pueda incubar y que sea quien garantice el buen uso de los fondos.

En caso de ser exitosa esta primera etapa, se realiza un nuevo proceso de levantamiento de capital, pero con un estado de desarrollo mayor y por ende, de riesgo menor. En este caso, los fondos obtenidos se destinan a financiar la segunda etapa del emprendimiento y a pagar una rentabilidad definida a los primeros inversionistas, los que así en un mediano plazo, reciben dicha retribución y se quedan con un porcentaje de propiedad de la empresa.

Lo que busca un sistema de esta naturaleza, es democratizar el acceso a la propiedad de los nuevos start-up a muchas personas, lo que permite profundizar el mercado, generar un mayor competencia y apuntar a la consolidación de un modelo basado en la capacidad personal de las personas de valerse por sí mismas, que permee al mayor número de ellas y que no quede solo en una fracción menor de la población.

En resumen, si no participo de los beneficios de un sistema, difícil es que lo que valide y defienda.

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