¿Por qué no hablamos de reducir el riesgo de desastres?
Señor Director:
El Colegio de Ingenieros en Recursos Naturales (CIRN A.G.) se une a las voces de preocupación nacional, a raíz de la nueva tragedia generada por los incendios ocurridos esta temporada 2016-2017 y hace un llamado a las autoridades sobre necesidad del trabajo en una política nacional para la reducción de riesgos de desastres en Chile e incorporar dicha política una la planificación territorial efectiva.
Siendo Chile un país conocido por desastres naturales de gran magnitud, y además de haber sido declarada como una nación con alta vulnerabilidad ante los impactos del cambio climático, creemos que hoy, más que nunca, resulta necesario un cambio de paradigma de nuestra institucionalidad. Desde la reacción, a construir organismos que apliquen una mirada transversal y transdisciplinaria, que identifiquen los factores que generan el riesgo de desastres en el territorio. Labor hoy en día está desarticulada y dispersa entre varias instituciones del Estado.
Como un ejemplo de esto, se hace necesario categorizar a los incendios y la sequía, como eventos extremos, que aumentan los riesgos y la vulnerabilidad de las comunidades ante los desastres. De acuerdo a la evidencia de la última década, la sequía sostenida en el país, que ya cumple 7 años, ha cambiado incluso la forma de vida de localidades rurales, donde han pasado a recibir agua para consumo diario a través de un sistema de abastecimiento de camiones aljibe, que son gestionados directamente de manera local por los municipios o incluso, pagados directamente por los consumidores. La magnitud de este cambio hasta hoy cuenta con escasas políticas destinadas al uso eficiente del agua para el consumo humano, que también compite con otros usos de suelo productivo e industrial.
Por otra parte, los incendios categorizados de manera general como “incendios forestales” (a pesar de que hoy sabemos que son eventos que incluyen, bosque nativo, zonas agrícolas productivas y también zonas de transición entre plantaciones forestales y zonas rurales pobladas), han tenido también un sostenido aumento en las ultimas décadas a nivel nacional. Donde además se ha observado que la temporada de mayor riesgo de incendio, que antiguamente correspondía solo a los tres meses de verano, hoy en día ha pasado a una temporada de 6 o 9 meses.
Como profesionales expertos en el manejo de los recursos naturales, resulta doloroso pensar en la magnitud de la pérdidas que ha sufrido el país en estos días. Es doloroso pensar que es necesario clausurar la entrada a los parques nacionales y reservas, por personas mal intencionadas y con falta de educación, que ponen en riesgo a sus comunidades y los recursos del estado.
Como ha manifestado el panel internacional para el cambio climático (IPCC), la magnitud de los impactos del cambio climático ha sido cada vez más evidente, y se espera que los eventos extremos como lluvias intensas, sequias y altas temperaturas sigan, al menos, al ritmo de incremento manifestado en las ultimas décadas. Si hablamos de prevención, existe desde 1999 la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción de Riesgos de Desastres (UNISDR) que ha generado contundente estadística sobre lo costo-eficiente que es la prevención. Así demostró que, por cada USD invertido en prevención, se ahorran 7 USD en gastos de reacción a los desastres ya ocurridos.
Por todo lo anterior, hacemos un llamado a generar una política integral para reducción de riesgos de desastres a nivel nacional, que incluya:
– Los impactos del cambio climático, como sequías y altas temperaturas, como generadores de riesgo y vulnerabilidad en las comunidades, y por lo tanto acelerar las medidas locales para adaptación y mitigación al cambio climático.
– Diseñar una nueva forma de prevención y reducción de riesgo de desastres, como los gatillados por los incendios, que se incluyan en planificación territorial efectiva y que incluya la participación activa de la ciudadanía.
– Educación cívica sobre la importancia de los recursos naturales del país, y otras temáticas asociadas como la biodiversidad nativa, servicios ecosistémicos, manejo de residuos en lugares públicos, y el respeto por los espacios públicos, como lo son, las áreas silvestres protegidas del estado, patrimonio de todos los chilenos.
– Aumentar significativamente la inversión en los organismos del Estado que tienen bajo su responsabilidad el combate del fuego, no solo en equipamiento, sino que también el lograr mejoras en la coordinación entre, la especialización de la CONAF, con los cuerpos de bomberos a nivel local, quiénes también deben recibir un apoyo sustantivo.
– Articular mesas público-privadas, para fijar acuerdos sobre mantención y manejo de franjas de “áreas de buffer éticas”, que garantice, en el caso de las empresas forestales, la mantención de una distancia apropiada, tanto entre las plantaciones y las zonas pobladas, como entre plantaciones y cursos de agua y vegetación nativa.
– Aumentar y priorizar la inversión en investigación asociada, por ejemplo a, impactos de los cambios de usos de suelo en la disponibilidad hídrica; reducción de riesgos de desastres en la planificación territorial; adaptación y mitigación al cambio climático basada en ecosistemas, entre otros.
– Una reformulación profunda del caducado D.L. 701, para que no se extienda su implementación, y para que se modifique haciendo énfasis en apoyar a los pequeños propietarios con recursos del Estado, en materias de restauración ecológica, manejo y reforestación con especies nativas, recuperación de suelos, entre otros.
Existe además una deuda con las políticas publicas actualmente en discusión en el congreso, como son la modificación al código de agua, la nueva institucionalidad de CONAF, el nuevo servicio de biodiversidad, la nueva institucionalidad de emergencias. Todas estas iniciativas deben comunicarse y coordinarse y aprender de estas experiencias para modificar ahora, los posibles vacíos en la proyección de estos eventos en el corto y mediano plazo.
Como Colegio de Ingenieros en Recursos Naturales agradecemos el férreo combate al fuego llevado a nivel nacional, y manifestamos toda nuestra voluntad para participar en las materias expuestas. Del mismo modo, esperamos que estos trágicos eventos despierten una nueva conciencia de la enorme responsabilidad que tenemos como ciudadanos para cuidar y proteger nuestro patrimonio.
Erika Cortés-Donoso
Co-investigadora del proyecto en Reducción de Riesgos de Desastres basada en Ecosistemas, EPIC-Chile
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)
Nicolás Ruiz Contreras
Presidente
Colegio de Ingenieros en Recursos Naturales A.G.