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Sobre el mensaje a la NM enviado por el filósofo del Frente Amplio

por Marcos Uribe Andrade 28 noviembre, 2017

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Señor Director:

Voy a detenerme en algunas afirmaciones hechas por el doctor Roberto Vargas, quien es presentado en una entrevista de este mismo medio, como “filósofo del Frente Amplio.” Seleccionaré algunas de sus afirmaciones coyunturales, por su fondo directo o indirecto.

Me llama la atención, por ejemplo, que luego de una larga lista de afirmaciones respecto de las particularidades que diferencian al FA, finalmente termina afirmando que: si en esta definición de segunda vuelta, “el FA apoya a Guillier, se diluye”.

Suponer que la alianza electoral diluye la existencia de los aliados, revela dos cuestiones alternativas o complementarias: no se entiende el concepto de “alianza” o existe una autopercepción de debilidad de sus propias definiciones corporativas, con el consiguiente miedo a la absorción. Esta interpretación se confirma cuando afirma que: en esta coyuntura, el FA dará forma y delimitación a su propio proyecto y que “Si entrega un apoyo explícito a Guillier, no queda completamente claro cuál es su diferencia respecto de la NM”.

Esto es lo que en Chile llamamos “la mostrada de la hilacha”. Estas afirmaciones son expresadas para sellar un discurso referido a las “sólidas diferencias” que “impiden” que el FA explicite un apoyo a la ÚNICA CANDIDATURA que instala la ciudadanía en enfrentamiento al neoliberalismo más extremo. Esta afirmación, por su parte, encierra al FA en un sinsentido o en un arriesgadísimo diseño estratégico, en que hipoteca parte fundamental de las relaciones políticas necesarias para lograr una hegemonía futura, que es su objetivo legítimamente declarado. Por añadidura, concede posiciones estratégicas de poder a quien refiere como fuerza antagónica.

Consultado por la afirmación de la periodista Patricia Politzer, de que una adhesión débil del FA a la candidatura de Alejandro Guillier, significaría facilitar el triunfo de Piñera, se refiere a que dicha afirmación se basa en una lógica de chantaje, a un “nuevo proyecto de país”. Sin ninguna duda, lo que esconde esta respuesta, es el consentimiento de que efectivamente existe una disposición, a lo menos subconsciente, de que Piñera es opción preferente de algunos dirigentes del FA, entendiendo que un gobierno neoliberal generaría mejores circunstancias para una ofensiva futura.

Esta relativización del peso histórico de bloquear el paso a la derecha, se afirma en la proyección poco responsable de una falsa dinámica dialéctica de la historia, que no es más que mecánica de acción y reacción. La he escuchado más de una vez y la compartí en el pasado, sin advertir que la complejidad del tejido político y el escenario de acción de los poderes; la complejidad de la realidad, son más que la voluntad y la imaginación fantástica. No quiero pensar que le resulta cómoda la derecha en el poder. Tal vez simplemente nace una fuerza de desbocadas ansias de protagonismo.

La afirmación de Politzer queda intacta y apunta en dirección exacta a la conciencia: efectivamente la falta de peso específico de un llamado claro al pueblo chileno a apoyar A. Guillier, es abrir el paso a la reinstalación en las estructuras poderosas del Estado, a los principales enemigos de los intereses populares.

El doctor Vargas se refiere a que es necesario convocar en torno a algo más potente que el “antipiñerismo”. Yo le sugiero al doctor ejercitar una mirada menos simplificada de los contenidos en juego. Claro, por cierto gran parte de la batería de slogans en contra de la derecha se concreta en la imagen de su caudillo de turno, pero por favor, el nivel interpretativo esperado de un teórico de la política no se puede quedar con la reducción a los memes de las redes sociales. Plantearlo así, es entregar un mensaje equivalente a decirle a la gente: No se preocupen si gana la derecha. Da lo mismo, porque la alternativa no tiene contenido. Pero usted sabe que eso no se sostiene bajo ningún punto de vista medianamente consistente.

Doctor Vargas: El FA se ilusiona cuando cree que si gana la derecha, su futuro corporativo será mejor, en la esperanza de esa acción y reacción mecánica que anida en el imaginario de los renovales de una izquierda joven, que debe hacerse cargo de sus traumas adolescentes y dejar de negar su ascendencia histórica, porque lo quieran o no, son astillas de un mismo palo y lo han demostrado abiertamente en más de una ocasión cercana, para bien y para mal. Vea qué contradicción vital: cuando la inteligencia política implica negar el pasado, se obliga también a construir el futuro con el pasado: eso es la historia, incluso en sus hitos más radicales de revoluciones profundas.

Cuidado con el hiper-protagonismo sectorial, porque el calendario es demasiado breve cuando se crece con la rapidez de una mosca y largo cuando avanza pausado y con raíces fuertes como un alerce.

Discúlpeme doctor, no alcanzo el rango de su entrenamiento en las palabras y el pensamiento y el tiempo me es escaso, porque debo venderlo como fuerza de trabajo para vivir. Es decir, soy lo que llaman un asalariado, así es que lanzo sólo estas apreciaciones generales y parciales respecto de sus reflexiones.

Advierto una sensación absurda y peligrosa en muchos compañeros, que sienten pánico cuando tienen que apoyar propuestas que no les representan en plenitud y tienen la mítica creencia de que apoyar una opción que no es la suya les reduce a la esencia de dicha opción. Cuando se aprende, se debe mantener conciencia del momento del aprendizaje y cuando se crece, saber cuán crecido se está. En ambos casos se aconseja prudencia, estrategia e inteligencia táctica: en el avance de las luchas electorales de las mayorías, no se debe perder de vista que es de las mayorías y que es lucha electoral.

Leo varias otras inconsistencias en las respuestas a las preguntas de don Matías Rivas, pero estoy lejos de ser un crítico literario o exégeta. En lo personal, tengo gran simpatía por la gestión que ha venido realizando esta nueva fuerza que se articula en el FA. Siento también que ella me representa en cuestiones fundamentales. No quisiera que en la puerta del horno se queme el pan. Recuerdo que en tiempos de dictadura éramos testigos de muchas revistas número uno. Todas las semanas aparecía alguna revista número uno, cuyo número dos nunca existió. Ojalá que en esta democracia, bastante imperfecta, no nos acostumbremos a muchos 20%, que cada cuatro, ocho doce o más años nos dibujen ilusiones. Si no se sabe cómo hilvanar, no recomiendo hacerse un traje a la medida.

Apoyar de modo decisivo la candidatura de Guillier hoy, es evitar que los enemigos fundamentales de la democracia, de la profundización de las políticas sociales, vuelvan a instalarse en la administración del Estado con claros perjuicios a la base popular.

Existe claramente una dicotomía artificial en el discurso frenteamplista de los últimos días: “oficialismo y oposición”. Definirse en apoyo a la única candidatura que el FA puede y debe apoyar, de manera INDEPENDIENTE, sin compromisos estratégicos y amarres de lealtades in-habilitantes del ejercicio político autónomo es, sin duda, lo que la mayoría del país democrático espera. Ello –sin dudas- no es reducirse a la opción dicotómica de oficialismo contra oposición. Esto, el pueblo lo entiende. Sugiero un acercamiento a la valiosa cantera de dichos populares y de paso acercarse al pueblo.

Marcos Uribe Andrade

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