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Listas de espera en salud ¿Todo vale?

por 13 diciembre, 2017

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El apabullado “gobierno de excelencia” del candidato Sebastián Piñera parece no terminar de caerse a pedazos. Esta vez no tiene que ver con ministros, subsecretarios u hombres de confianza formalizados, censos fracasados, conflictos de interés durante su mandato o leyes escritas por empresarios. Tiene que ver con un ataque al alma de la salud de los chilenos y chilenas. Tiene que ver con discursos llenos de frases hechas y lugares comunes en torno a cosas que no son, ni fueron. Tiene que ver con aplausos, serpentina y palabras de buena crianza que engañan a la ciudadanía invitándola a “tiempos mejores”.

El reciente dictamen que emitió Contraloría en base a la engañosa disminución de listas de espera No Auge, solo viene a confirmar lo ya sabido por todos. El anuncio de la reducción de las listas de espera anunciada en medio de una fiesta multicolor con bombos y platillos, no fue mucho más que una seguidilla de vicios, filtros de Excel y atenciones de especialidad otorgada por médicos no especialistas aprobadas por el MINSAL.

El problema es grave desde múltiples aristas. Primero que todo, se jugó con la esperanza y salud de pacientes en espera de atención, a quienes se les prometió solución sólo para ser eliminados de la lista y volver a foja cero (30 mil pacientes). Se invirtió dinero público pagando asignaciones sobre calificadas a médicos no especialistas como si lo fueran y no se generaron los pertinentes registros de las atenciones realizadas.

El ex presidente Sebastián Piñera se escuda al aclarar que fue el mismo ex ministro de salud, Jaime Mañalich, quien hizo la denuncia ante esta situación. Sin embargo, eso no excusa que posteriormente continúen usando esta falsa eliminación de listas de espera como marketing de su gobierno. Una primera falta es la manipulación de la lista de espera. Una segunda falta es el uso constante de esa falacia como argumento. Esta segunda falta, solo se agrava si ellos efectivamente hicieron la denuncia. Demuestra que sabiendo que era una falta a la verdad, de todas formas lo usaron como herramienta para validar su gestión.

Los problemas del sistema de salud chileno son complejos y no se resolverán únicamente con más dinero, pero esto es sin duda un elemento estrictamente necesario para los esfuerzos coordinados que hay que instalar. Cuando engañosamente se ‘resuelven’ problemas se genera un contexto propicio para la negligencia al abandonar intentos de mejora reales, que implica inevitablemente la creación de un seguro único de salud que mancomune los recursos de todos y todas las chilenas para su justa distribución.

Estas faltas, en sí mismas graves, lo son aún más cuando contextualizamos el trasfondo en que se siembran; intentos de ocultar problemas reales para evitar los cambios estructurales que nuestro sistema de salud necesita. Las listas de espera son un síntoma más de la inequidad arquitectónica de nuestro sistema de salud, que por medio de los seguros privados de salud distribuyen más recursos a una población más pequeña y sana.

Los problemas del sistema de salud chileno son complejos y no se resolverán únicamente con más dinero, pero esto es sin duda un elemento estrictamente necesario para los esfuerzos coordinados que hay que instalar. Cuando engañosamente se ‘resuelven’ problemas se genera un contexto propicio para la negligencia al abandonar intentos de mejora reales, que implica inevitablemente la creación de un seguro único de salud que mancomune los recursos de todos y todas las chilenas para su justa distribución.

Con un seguro único que recaude el 7% de cotización obligatoria de los contribuyentes el sector público tendría mayor capacidad financiera para aumentar la dotación y capacitación de recursos humanos y la compra de insumos médicos, además a menor costo al fortalecer la capacidad de negociación del sector público como comprador. Mientras no hagamos eso, seguirá habiendo personas esperando mientras enferman al mismo tiempo que otros lucran con los fondos de seguridad social que son lo único que puede reducir dicha espera.

La rimbombante invitación a vivir “tiempos mejores”, llenos de propuestas recicladas y mal ejecutadas, mantiene las lógicas de combatir la salud y sus inequidades con humo y agüita de manzanilla. Ya tropezamos una vez con esta piedra de negocios sin ética, esperamos que este diciembre los y las Chilenas sepamos pasarlo por el lado sin tropezar una segunda vez.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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