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Banco Central congela tasa y pone foco en cóctel de riesgos: guerra, petróleo y menor crecimiento MERCADOS Foto: AgenciaUNO

Banco Central congela tasa y pone foco en cóctel de riesgos: guerra, petróleo y menor crecimiento

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El ente emisor mantuvo la tasa en 4,5% por séptimo mes consecutivo, pero advirtió un escenario más complejo para la economía chilena, marcado por una menor actividad, débil creación de empleo, una inversión más frágil y la persistente incertidumbre por el conflicto en Medio Oriente.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El Banco Central mantuvo por unanimidad la Tasa de Política Monetaria en 4,5% por séptimo mes consecutivo y advirtió que, aunque los riesgos para la inflación comienzan a equilibrarse, la economía chilena enfrenta un escenario más complejo, marcado por una actividad inferior a la prevista, débil creación de empleo, una inversión revisada a la baja y la persistente incertidumbre derivada del conflicto en Medio Oriente, cuyo impacto sobre el precio del petróleo sigue condicionando las perspectivas inflacionarias y las futuras decisiones de política monetaria.
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El Banco Central optó por no mover una sola pieza del tablero monetario. En una decisión unánime, el Consejo mantuvo la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%, prolongando por séptimo mes consecutivo la pausa en el proceso de recortes, mientras advierte que el escenario económico sigue dominado por factores de incertidumbre que impiden abrir la puerta a una flexibilización más acelerada.

Aunque reconoce que los riesgos inflacionarios comienzan a equilibrarse, el instituto emisor dejó en claro que aún no existe espacio para relajar su cautela. La persistencia del conflicto en Medio Oriente, la incertidumbre sobre la evolución del mercado petrolero y un deterioro de algunos fundamentos de la economía chilena mantienen al Consejo en estado de vigilancia.

El mensaje del Banco Central combina dos señales que, hasta hace algunos meses, parecían difíciles de conciliar: una inflación que continúa convergiendo hacia la meta, pero una actividad económica que pierde fuerza y un mercado laboral que comienza a mostrar un deterioro más evidente.

En su comunicado, el Consejo advirtió que el escenario macroeconómico “sigue sujeto a un grado de incertidumbre mayor al habitual” y subrayó que el conflicto en Medio Oriente aún está lejos de resolverse definitivamente, mientras la oferta mundial de petróleo continúa sin normalizarse.

A ello sumó una advertencia sobre el frente interno: aunque el menor dinamismo económico responde principalmente a factores transitorios de oferta, varios de los motores del consumo de los hogares han comenzado a debilitarse.

Economía pierde impulso

El diagnóstico sobre la economía chilena fue menos alentador que el presentado en el Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo.

El Banco Central informó que la actividad se contrajo durante el primer trimestre del año, un desempeño inferior al proyectado hace apenas tres meses. Según explicó, la principal diferencia provino del bajo rendimiento de los sectores ligados a los recursos naturales.

Por el lado de la demanda, el panorama también muestra cambios relevantes. Mientras el consumo privado todavía exhibe dinamismo y el gasto público aumentó con fuerza, la inversión perdió impulso.

Las perspectivas tampoco mejoran demasiado hacia adelante. El Consejo revisó a la baja su estimación para la inversión durante este año y anticipó un menor aporte del consumo de los hogares, cuyos fundamentos —según reconoce el propio instituto emisor— se han debilitado. El mayor impulso esperado provendrá principalmente del gasto fiscal.

El mercado laboral tampoco entrega señales de fortaleza. El Banco Central constató un aumento de la tasa de desempleo en un contexto de escasa creación de puestos de trabajo, un elemento que comienza a incorporarse con mayor peso en el análisis de la economía doméstica.

Inflación bajo presión por el petróleo

En materia inflacionaria, el Consejo sostuvo que el aumento reciente respondió al shock provocado por el conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre los combustibles.

La inflación anual alcanzó 3,9% en mayo, impulsada principalmente por el alza del precio de las gasolinas y otros derivados del petróleo.

Sin embargo, el componente subyacente —que excluye los precios más volátiles— se mantiene considerablemente más estable. El IPC sin volátiles se ubicó en 3,2% anual, reflejando, según el Banco Central, un traspaso de mayores costos consistente con los patrones históricos.

Al mismo tiempo, las expectativas de inflación continúan alineadas con el objetivo del instituto emisor: la Encuesta de Expectativas Económicas proyecta una inflación de 3% en dos años, mientras la Encuesta de Operadores Financieros la sitúa en 3,1%.

La guerra sigue condicionando las decisiones

El principal factor de preocupación sigue estando fuera de las fronteras chilenas.

El Banco Central identifica al conflicto en Medio Oriente como el mayor foco de riesgo para la economía mundial, debido al efecto que el precio del petróleo continúa ejerciendo sobre la inflación internacional.

Si bien el reciente acuerdo de cese del fuego entre Estados Unidos e Irán permitió que el precio del crudo retrocediera hasta niveles inferiores a US$80 por barril y generó una reacción favorable de los mercados —con alzas bursátiles y una depreciación global del dólar—, el Consejo advierte que ese alivio podría ser transitorio.

Según el organismo, las negociaciones han estado marcadas por continuos avances y retrocesos, por lo que aún resulta prematuro concluir que el riesgo geopolítico ha desaparecido.

En paralelo, recordó que la actividad mundial ha mostrado una capacidad de resistencia mayor a la prevista y que varios bancos centrales mantienen una postura prudente. Incluso, instituciones como el Banco Central Europeo y el Banco de Japón ya comenzaron a elevar nuevamente sus tasas de interés.

En ese escenario, el Consejo reiteró que las próximas decisiones sobre la TPM dependerán de la evolución de los acontecimientos, reafirmando que continuará actuando con el objetivo de llevar la inflación de vuelta al 3% dentro del horizonte de política monetaria de dos años.

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