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A propósito de las vacaciones: la infraestructura vial es responsable de 500 víctimas fatales al año

por 29 diciembre, 2017

A propósito de las vacaciones: la infraestructura vial es responsable de 500 víctimas fatales al año
Es importante consignar que los accidentes de tránsito no son necesariamente eventos del destino, que hay mucho por hacer, que las instituciones deben realizar su trabajo y que es muy importante transmitir la información correcta a la opinión pública. En diversos estudios internacionales se estima que el factor infraestructura es responsable de un 30% de las fatalidades en accidentes viales. Esto depende del diseño y construcción de la vía y, en consecuencia, de la calidad de la infraestructura, pero si pensamos que en Chile se producen 1.600 fatalidades al año, es factible estimar que cerca de 500 son efecto de deficiencias de las vías.
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Cada año mueren cerca de 1 millón 250 mil personas en accidentes de tránsito en todo mundo. Si se evalúa desde 1960 a la fecha, como el VIH/SIDA, se podría decir que la cifra total de fallecidos supera los 50 millones de personas. Es por esta razón que la Organización Mundial de la Salud (OMS) coloca a este tipo de fatalidades dentro de las peores epidemias históricas de la humanidad, tales como la peste negra, la gripe española, la plaga de Justiniano, y dos veces peor que el virus de inmunodeficiencia humana.

Pero esta plaga no se ha detenido. Al ritmo actual, en el año 2057 podría llegar a los 100 millones de personas y convertirse en la peor pandemia histórica del ser humano.

En Chile mueren en promedio más de 1.600 personas al año, siendo por lejos la principal causa de muerte de personas sanas y menores de 40 años. Mientras más joven es una persona, más incidente es el factor accidente de tránsito como riesgo para su vida. Este tipo de fatalidades son tan habituales en las noticias que ya no llaman la atención del público, salvo cuando se trata de un choque grave de un bus, donde en un solo evento mueren muchas personas, o accidentes que tienen alguna connotación que los hace muy llamativos para la opinión pública.

Pareciera ser que nos acostumbramos a pensar que los accidentes son eventos del destino y que es poco lo que se puede hacer. Pero no es así, esta manera de pensar frena nuestro impulso a tomar las medidas correctivas necesarias para mejorar las condiciones de seguridad de las vías del país, especialmente si nos queremos considerar un país desarrollado.

En ese tipo de países la seguridad vial es un tema prioritario y se desarrollan e implementan políticas públicas que apuntan de manera concreta a mejorar las condiciones de sus rutas, con el fin de proteger a su población. En Suecia, por ejemplo, existe el enfoque “Visión Cero” en Seguridad Vial, el cual se resume en la siguiente frase: Ninguna pérdida de vida es aceptable. De esta forma, cada vez que se produce un accidente fatal, la evaluación de las causas es un estudio muy acucioso y multidisciplinario, el cual genera medidas correctivas que se implementan a la brevedad para evitar que un accidente similar pueda volver a ocurrir.

Existen 3 factores que inciden en la ocurrencia de un accidente vial: el conductor, el vehículo y la infraestructura. En diversos estudios internacionales se estima que el factor infraestructura es responsable de un 30% de las fatalidades en accidentes viales. Esto depende del diseño y construcción de la vía y, en consecuencia, de la calidad de la infraestructura, pero si pensamos que en Chile se producen 1.600 fatalidades al año, es factible estimar que cerca de 500 son efecto de deficiencias de las vías.

Estas deficiencias pasan frecuentemente inadvertidas porque normalmente no actúan como causa basal de un accidente sino más bien tienen que ver con la consecuencia y gravedad del mismo. Por ejemplo, si un vehículo pierde el control en un puente debido a que el conductor se quedó dormido, golpea las barreras de contención y luego cae al vacío, Carabineros solo reporta como causa del accidente que el conductor se quedó dormido, pero no reporta que “el sistema de contención no contuvo al vehículo”, ni investiga en detalle la condición de las barreras. Si estas hubiesen sido construidas e instaladas cumpliendo los lineamientos y parámetros del manual de carreteras, en un caso como este, el vehículo habría impactado las barreras, estas lo hubiesen contenido y el mismo accidente hubiese tenido como consecuencia solamente daños en el vehículo y en la barrera, pero sin fatalidades.

Estas deficiencias pasan frecuentemente inadvertidas porque normalmente no actúan como causa basal de un accidente sino más bien tienen que ver con la consecuencia y gravedad del mismo. Por ejemplo, si un vehículo pierde el control en un puente debido a que el conductor se quedó dormido, golpea las barreras de contención y luego cae al vacío, Carabineros solo reporta como causa del accidente que el conductor se quedó dormido, pero no reporta que “el sistema de contención no contuvo al vehículo”, ni investiga en detalle la condición de las barreras. Si estas hubiesen sido construidas e instaladas cumpliendo los lineamientos y parámetros del manual de carreteras, en un caso como este, el vehículo habría impactado las barreras, estas lo hubiesen contenido y el mismo accidente hubiese tenido como consecuencia solamente daños en el vehículo y en la barrera, pero sin fatalidades.

En este sentido, Carabineros, que es una institución que personalmente respeto mucho y me siento muy orgulloso de ellos como chileno, está al debe. En países desarrollados la investigación de un accidente fatal incluye un análisis detallado de las condiciones de la vía, lo cual contempla la presencia o ausencia de barreras de contención, su desempeño, sus características técnicas y condiciones de instalación. Sin embargo, aquí en Chile el rol de Carabineros se limita solamente a determinar la causa basal del accidente.

La primera consecuencia que tiene esto es que todas las causales que inciden en la gravedad de un accidente no llegan a la opinión pública, y la segunda, es que no se toman las medidas correctivas pertinentes para corregir el error de la infraestructura.

Ejemplos de estos hay muchos y ocurren a diario en nuestras carreteras. Solo por citar algunos, menciono los siguientes:

  1. 3 de mayo de 2017:

Un niño y sus padres fallecen en la Autopista del Itata. Carabineros reportó que aún estaba investigando las causas del accidente. En circunstancias que claramente el factor que determinó la gravedad de ese siniestro fue la ausencia de una barrera de contención que separe los tráficos que circulan en sentido contrario en esa ruta.

  1. 1 de febrero de 2017:

Un muerto y 6 lesionados en el Puente Juan Pablo Segundo. Según reportó Radio Biobío, “El hecho se registró luego que –según antecedentes que son materia de investigación– un vehículo marca Chevrolet Chevette blanco, perdió el control estrellándose con la barrera lateral, cayendo al lecho del río”. Las barreras laterales de este puente no cumplen ningún estándar definido por el manual de Carreteras, pero este hecho no quedó consignado por ninguna parte. Posteriormente se volvieron a instalar las mismas barreras.

  1. 29 de septiembre de 2017:

Un muerto. Según reporta Radio Bío Bío, nuevamente sobre la base de la información proporcionada por Carabineros: “El vehículo involucrado corresponde a un Toyota Yaris, color blanco, cuyo conductor habría perdido el control del móvil, el que terminó colisionando contra la barrera de contención, para finalmente caer al río”. Como queda constancia, nuevamente el tema de que los sistemas de contención no contuvieron al vehículo, como si eso fuera normal.

Si bien es cierto hay mucho por hacer, es importante consignar que en el país existen dos escenarios en cuanto a la calidad de la infraestructura vial. Por un lado, están las autopistas concesionadas construidas después del 2005, año en que se publicó la primera versión del Manual de Carreteras Volumen 6 de la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas, en donde se establecen los criterios básicos, procedimientos y métodos para el diseño y construcción de las vías, de manera que sean seguras para los usuarios. Entre estas, podemos mencionar a las Autopistas Concesionadas de Santiago, que poseen un estándar de país desarrollado y donde prácticamente no existen deficiencias estructurales que pongan en riesgo a la vida de sus usuarios.

Otro escenario diferente son las vías bajo la administración directa de la Dirección de Vialidad y las autopistas concesionadas previas al referido manual, las que presentan importantes deficiencias que nos han podido ser solucionadas, pese a la voluntad de las concesionarias, debido a una falta de acuerdo con la autoridad.

Conclusiones

Bueno, ejemplos como los mencionados hay muchos y ocurren todos los días. Lo importante es consignar que los accidentes de tránsito no son necesariamente eventos del destino, que hay mucho por hacer, que las instituciones deben realizar su trabajo y en este sentido los medios de comunicación juegan un rol muy importante, transmitiendo la información correcta a la opinión pública, realizando las preguntas adecuadas a Carabineros que informan cuando se produce un accidente fatal, para que se tomen las medidas correctivas necesarias.

Si se corrigieran las deficiencias de la infraestructura existentes, tal vez se podría salvar la vida de cerca de 500 personas al año.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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