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Hasta que la dignidad se haga costumbre

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Por: Lican Martínez Rubio


Señor Director:

El pasado Martes 24 de Abril el Ministro Varela recibió aplausos cuando dijo a los sostenedores: “Quiero pedirles perdón por lo mal que los han tratado. Llegaron los tiempos mejores”, en alusión a las reformas educacionales dictadas por Michelle Bachelet

Esto se da en un marco de sucesivas declaraciones desafortunadas, como en las que aparece diciendo que sus hijos “son unos campeones, necesitan más de tres parece”, refiriéndose a condones. O en la que declara: “El tiempo de las marchas ya pasó, hoy se quiere ver a los estudiantes en las aulas”. Declaraciones poco sorpresivas viniendo de un ministro que entiende cree que la educación es como un bien de consumo y que asegura que cada colegio deberá analizar la forma en cómo implementa el tema de la educación no sexista, mediante aplicando una “aproximación valórica y emocional” a la educación sexual.

Me pregunto por qué el ministro no nos pide perdón a todas las mujeres de este país que hemos sido víctimas de la educación sexista, de la cual este Gobierno no se hace cargo, Me pregunto por qué no le pide perdón a las mujeres que todos los días son violentadas en las calles, en sus casas, en sus trabajos o colegios. Me pregunto por qué no le pide perdón a las familias de las mujeres que han muerto por culpa de femicidios.

La falta de información objetiva que se entrega a niños y niñas sobre educación sexual, la carencia de aspectos formales en relación a la equidad de género, deja al arbitrio de cada establecimiento la forma en que implementan estas políticas públicas y la orientación que se dé al tema. Además, el apelar a las emociones, en un tema que debe tratarse desde la objetividad es, a lo menos, vergonzoso y demuestra la poca preocupación y liviandad con que se tratan aspectos fundamentales para la formación de los y las estudiantes en Chile.

La educación sexista que hoy existe en los establecimientos la enfrentamos y la enfrentaremos movilizándonos. No pararemos hasta que exista, desde la primera infancia, una verdadera educación no sexista en los colegios y logremos igualdad de oportunidades. Hoy la educación reproduce estereotipos de género, normando roles diferenciados para hombres y mujeres, afecta al rendimiento de las estudiantes (logrando por ejemplo el 2017 sólo un 24 de los puntajes nacionales en la PSU de un total de 151), influye en las carreras a las cuales las mujeres postulamos (enfermería, parvularia), nos obliga a pagar bastante más en AFP´s y en ISAPRES, y nos vemos todos y todas afectadas por enfermedades como el VIH que ha aumentado un 96% desde 2010, principalmente por la falta de información y el consiguiente desconocimiento acerca del tema.

Hago un llamado al Ministro Varela, a levantar su velo de la ignorancia y abrir bien los ojos, la demanda de la educación no sexista llegó para quedarse, llegó porque la necesitamos como sociedad, llegó porque no queremos seguir muriendo. Hoy –y siempre- dejaremos los pies en la calle, hasta que la dignidad se haga costumbre.

Lican Martínez Rubio
Vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Adolfo Ibáñez
Estudiante en Magíster de Economía y Políticas Públicas

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