Dominga y el fallo del Tribunal Ambiental
Señor Director:
El fallo del Tribunal Ambiental de Antofagasta sobre Dominga no se pronunció sobre los aspectos técnicos que motivaron el rechazo tanto de la Comisión de Evaluación Ambiental de Coquimbo como del Comité de Ministros y ordenó que se vuelva a votar en la instancia regional. En su argumentación, el Tribunal expuso que hubo vicios de procedimiento -aspecto alegado por Andes Iron, titular del proyecto-, sin decir nada respecto de los argumentos técnicos que justificaron el rechazo, fundados en la ciencia que data desde hace más de 20 años en este hotspot de biodiversidad.
Criticable, por supuesto, es la labor del Tribunal. Con esta sentencia, no resolvieron el problema de fondo al no entregar fundamentos ambientales, a pesar de la composición mixta de juristas y técnicos que lo conforman. Aún más considerando que el Tribunal ordenó la visita técnica a la zona, en la cual concurrieron las partes acompañadas por científicos y expertos, dejando en la duda si deliberadamente estudiaron los aspectos técnicos y decidieron no pronunciarse al respecto o simplemente, encontrando las falencias, prefirieron no hacerlo.
La Ministra del Medio Ambiente, Marcela Cubillos, quien preside el Comité de Ministros, respaldó el fallo del Tribunal Ambiental y declaró que el proceso “esta vez sí se ajustará a derecho”, olvidándose de sus labores como titular del medio ambiente, que la obligan a defender consideraciones técnico ambientales expuestas en la resolución del Comité de Ministros que rechazó el proyecto. El gobierno entonces, encargado de proteger el patrimonio medio ambiental de todos los chilenos, debería a través del Ministerio del Medio Ambiente, representado por el SEA, recurrir a la Corte Suprema.
Si estuviéramos en un país donde los asuntos ambientales fueran una política de Estado, el gobierno de turno no dudaría en recurrir a la Corte Suprema para anular el fallo basado en temas accesorios. Después de todo se trata de una zona única en términos de biodiversidad la que está en peligro por un proyecto que nunca dio las garantías ambientales solicitadas por los organismos públicos, la ciencia y la ciudadanía.
Liesbeth van der Meer
Directora Ejecutiva Oceana Chile