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Populismo penal

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Por: Cristián Gabler


Señor Director:

La imprescriptibilidad de la acción penal tiene diversos inconvenientes, los cuales, desde luego, se encuentran reflejados con esteroides en el anuncio del gobierno. Los delitos sexuales son de los pocos en que muchas veces se condena por el solo testimonio de la víctima, porque se acepta como normal que ésta se demore lustros en denunciar –las pruebas se pierden-, y como generalmente ocurren en ambientes privados, que no existan testigos directos. Numerosas veces es la palabra de uno contra otro. Generalmente de una mujer contra un hombre, a la cual, en la actualidad, jamás se la puede considerar faltando a la verdad. Don Y, se le acusa de abusar sexualmente de doña X el 23 de abril de 1990 a las 10 de la noche. ¿Tiene pruebas o una coartada para esa hora y fecha? ¡En serio! Su vida terminó, y sin derecho a defensa efectiva.

Pero este anuncio no queda solamente ahí. Qué pasa con la igualdad ante la ley. Si hay algo que dejó claro el movimiento #MeToo es que los adultos por temor también pueden demorarse décadas en denunciar. Amo como todos a los niños, pero también a los mayores, y aquí se busca establecer un tratamiento arbitrario injustificable según las realidades archiconocidas últimamente. Misma razón, misma disposición.

Finalmente, el derecho penal tiene una lógica. A mayor daño peor tratamiento. El homicidio sigue siendo más grave que un delito sexual, pero en este caso se le va a mantener al estado un menor plazo para buscar su sanción, y eso simplemente no tiene sentido. Están destruyendo el raciocinio subyacente al sistema, el cual están convirtiendo en capricho penal, más que derecho.

Cristián Gabler

Abogado

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