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Cuando cartera y tacos mandan

por 23 junio, 2018

Cuando cartera y tacos mandan
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Hablemos de ese poder perfumado, con rimel y labial. De ese poder que cuando se aproxima hace sonar un “clac - clac” sobre dos plataformas que avanzan coordinadas, al mismo tiempo que contesta el teléfono, piensa en lo que hizo y en todo lo que le queda por hacer.

Este poder con la manicure al día es un poder que está preparado, que tiene ideas claras, que decide con fuerza y sabe muy bien manejar metas y objetivos. Pienso en mujeres como Janet Awad, Jaqueline Balbontín, Soledad Ovando, Karen Poniachik, Varsovia Valenzuela, Alejandra Mustakis cuyos currículum muy a propósito no citaré.

Tanto brillo tiene este poder que me permitió partir con dos párrafos llenos de recursos literarios para seducirlos un poquito y hacerlos llegar hasta aquí, quizás de la misma forma en que esas mujeres que brillan tuvieron que hacerlo para llegar a donde están. Todas improvisando, aprendiendo en el camino a darle forma a un rol para el que nunca vieron modelos... que para ser querida y aceptada hay que ser femenina, delicada y fina, y que para ser respetada hay que ser masculina, dura y rígida.

Es increíble la evidencia literaria basada en estudios cuantitativos nacionales e internacionales sobre los beneficios que genera la paridad en la rentabilidad de empresas. Pero más allá de eso, si logramos que ese invisible 1% de mujeres CEO en Chile crezca, que ese 38% de mujeres emprendedoras aumente y que toda esta conversación se plegue a todo lo que está pasando en el resto del país, ese crecimiento del que tanto se habla llegará más rápido. Viviremos la diferencia sin que eso signifique desigualdad, todos y todas remando igual de rápido.

Ahora que ya entré, así de a poquito, les hablo desde la vereda donde estoy. Una vereda en donde el no toparme en la prensa ni saber casi nada sobre estas mujeres me hace ver barreras gigantes para el futuro del país que aspiro construir. Denme solo dos párrafos y les explico por qué creo que necesitamos urgente que más carteras y tacos manden para así generar un cambio de actitud que desde lo micro impacte en lo macro.  

Querámoslo o no, nos movemos en un mundo de prejuicios que nos hace tener ideas preconcebidas sobre la realidad que habitamos. Los prejuicios se sostienen en costumbres, tradiciones, mitos y aprendizajes adquiridos. Esos prejuicios fueron los que hasta hace poco tuvieron a las mujeres sin educarse, sin ejercer democracia y sin trabajar.

Esos prejuicios son los mismos que todavía no nos dejan avanzar como los tiempos nos exigen hacerlo. La gracia está, precisamente, en que cuando cartera y tacos mandan rompemos estereotipos y le entregamos nuevos referentes a nuestra sociedad. Y cuando eso pasa más cerca está ese mundo donde las mujeres dejaremos de pedir ese permiso autoimpuesto, nos tomaremos nuevos terrenos, emprenderemos sin miedo y le daremos una tremenda mano al desarrollo social y económico del país.

Es increíble la evidencia literaria basada en estudios cuantitativos nacionales e internacionales sobre los beneficios que genera la paridad en la rentabilidad de empresas. Pero más allá de eso, si logramos que ese invisible 1% de mujeres CEO en Chile crezca, que ese 38% de mujeres emprendedoras aumente y que toda esta conversación se plegue a todo lo que está pasando en el resto del país, ese crecimiento del que tanto se habla llegará más rápido. Viviremos la diferencia sin que eso signifique desigualdad, todos y todas remando igual de rápido.

Y ahora que avanzaron hasta aquí sobre un tema necesariamente tan discutido hoy en día, y mucho más que los dos párrafos que les prometí, volvamos a los tacos y cartera que en este debate nunca nadie les pedirá dejar de vestir. Muy a propósito en este mensaje omití la palabra prohibida que, aunque sé que saben que su significado literal en nada perjudica, en el mundo de los negocios nadie se atreve a decir. Y ahora sí va el último cambio de actitud anti prejuicios y estereotipos que les voy a pedir. Si están de acuerdo con lo todo lo que aquí expuse, no sientan miedo ni vergüenza de vivir el feminismo desde el lugar donde ustedes más lo quieran vivir. Estudiantes, trabajadoras y altas empresarias, sintámonos todas parte de esta ola que traerá los cambios que el país necesita para un mejor existir.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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