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Parques Nacionales: tiempos mejores para los privados

por 30 julio, 2018

Parques Nacionales: tiempos mejores para los privados
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El gobierno de Sebastián Piñera ha tomado la decisión de destacarse en materia medio ambiental. Pero a diferencia de su antecesora, que resaltó positivamente en esta materia, el actual gobierno ha optado por destacarse de manera negativa: ir contra la naturaleza, los habitantes y la población en su conjunto, poniendo énfasis en la generación de concesiones para que los privados puedan usufructuar de nuestro territorio y la biodiversidad.

La hoja de ruta de los ministerios de Medio Ambiente y Bienes Nacionales no ha sido azarosa. Funciona bajo la lógica de la oferta y la demanda, bajo las reglas del mercado, por lo tanto, su prioridad no es considerar o tener la voluntad de tomar decisiones que se dirijan hacia generar externalidades positivas en nuestro entorno, como, por ejemplo, enfocarse en asumir desafíos de protección y mejoramiento de nuestros parques nacionales. La visión de mejoramiento de ellos es simplemente concesionar a privados. Con el pasar de las semanas, hemos visto cuáles son el ajedrez que quieren jugar, sin considerar la opinión de grupos de interés, organizaciones sociales o a la sociedad civil. El juego lo quieren con ventajas considerables para el empresariado. Las últimas noticias del trabajo sobre este tópico han sido conflictos de intereses, amenazas, problemas administrativos y ahora, concesiones.

Dos recintos en el sur de Chile habrían sido concesionados. El primero, está ubicado en el “El Radal”, espacio que fue entregado por 10 años. El segundo lugar, que es más conocido popularmente es el sector de Siete Tazas, Parque Inglés y el Bolsón, el cual se entregó por 25 años a una empresa privada. Estos dos lugares son el conejillo de indias, en otras palabras, el punto de partida para concesionar (pasar a los privados) otros lugares que actualmente son del Estado, por lo tanto, de todos los chilenos.

Bajo esta línea, a pesar de que es reconocida la ideología de este Gobierno, no deja de impresionar las decisiones de las autoridades de profundizar su política privatizadora, sin tener consciencia de sus actos y menos de las consecuencias de las decisiones, en este caso, sobre nuestros parques nacionales. Es una situación riesgosa para las comunidades que habitan sus alrededores y que podrían verse afectadas en sus trabajos, en su economía local y que posiblemente les ha permitido desarrollarse en sus propias localidades. Con esto no quiero decir que las personas que viven en esas zonas no tengan necesidades, pero es el Estado quien debe generar políticas de mejoramiento en el territorio chileno, y si se quieren tomar decisiones sobre nuestro medio ambiente debiese ser a través de políticas públicas, considerando también, el contexto medioambiental que se enfrenta: El cambio climático.

¿Por qué son un peligro estas concesiones? ¿Qué hay detrás de este “ecoturismo”? Nuevamente en esta columna tenemos una serie de preguntas, sin embargo, de lo que estamos seguros es que este tipo de decisiones son una amenaza futura de conservación y preservación.

En primer lugar, volvemos al debate sobre el rol del Estado en esta materia, que debiese asumir responsabilidades, cuidar y hacerse cargo de sus bienes y su patrimonio, para beneficiar a grandes mayorías, sean turistas, habitantes de la zona, comunidades indígenas y por supuesto al ecosistema a lo largo de Chile.

Es inevitable comparar la decisión de este Gobierno de priorizar concesionar parques nacionales v/s la decisión de la presidenta Michelle Bachelet, quien antes de terminar su mandato firmó decretos para permitir la creación de una red de ocho Parques Nacionales de la Patagonia. ¿Por qué no se siguió la misma lógica en otras áreas del país? La respuesta está a la vista, porque no hay intenciones ni voluntad de resguardar nuestro medioambiente dentro de la gama de prioridades que debiese tener un Gobierno. ¿Dónde está el compromiso de la derecha chilena con nuestro planeta?

Bajo esta línea, a pesar de que es reconocida la ideología de este Gobierno, no deja de impresionar las decisiones de las autoridades de profundizar su política privatizadora, sin tener consciencia de sus actos y menos de las consecuencias de las decisiones, en este caso, sobre nuestros parques nacionales. Es una situación riesgosa para las comunidades que habitan sus alrededores y que podrían verse afectadas en sus trabajos, en su economía local y que posiblemente les ha permitido desarrollarse en sus propias localidades. Con esto no quiero decir que las personas que viven en esas zonas no tengan necesidades, pero es el Estado quien debe generar políticas de mejoramiento en el territorio chileno, y si se quieren tomar decisiones sobre nuestro medio ambiente debiese ser a través de políticas públicas, considerando también, el contexto medioambiental que se enfrenta: El cambio climático.

Nuevamente, el cambio climático presente en estos tópicos, y ¿cómo no? La decisión de un gobierno comprometido con los efectos de este fenómeno climático debió ir por otro camino, donde los esfuerzos fueran puestos en resguardar reservas ecológicas, nuestros parques y en general todos nuestros pulmones verdes para adaptarse ante los efectos del cambio climático. La necesidad es poder mejorar presupuestos y redistribuirlos para que nuestros parques tengan la capacidad de enfrentar el calentamiento global, esa es la dirección común y lógica, que iría acorde a los acuerdos internacionales ya tomados por nuestro país.

Volviendo a la concesión de los lugares señalados anteriormente, las grandes dudas son: ¿Fueron las comunidades, trabajadores o/y organizadores consultados?; ¿han sido parte de esta decisión?; ¿el desarrollo del ecoturismo a quienes beneficiará? Es una legítima preocupación pensar en que al concesionar un parque nacional en vez de que prime el interés de conservación, se priorice la explotación de los recursos para mejorar el negocio de la empresa en cuestión.

En definitiva, es urgente tomar posiciones desde la oposición política, la sociedad civil y entre quienes estamos en contra de las acciones que atentan hacia nuestro medioambiente. Estos últimos meses hemos podido comprender que las acciones públicas de carteras tan importantes y estratégicas como las mencionadas en esta columna están llenas de decisiones que buscan beneficiar a unos pocos. Por esto y tantas otras cosas es importante involucrarse en política, vincularse con lo que pasa en nuestro entorno, porque si no, las autoridades silenciosamente trabajarán sin molestia para sus intereses particulares y los de sus amigos empresarios. La situación del parque Nacional Siete Tazas es una alerta, no permitamos que sigan estos depredadores gubernamentales haciendo y deshaciendo con nuestro territorio.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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