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Comisarías de la Mujer, un giro necesario en materia de seguridad ciudadana

por 16 noviembre, 2021

Comisarías de la Mujer, un giro necesario en materia de seguridad ciudadana

Crédito: Aton

En este contexto, de una profunda crisis de las políticas de seguridad en general, así como de la institución de Carabineros en particular, resulta clave preguntarnos sobre la pertinencia de una modificación de la manera en que esta se relaciona con mujeres. Existen en la experiencia comparada las Comisarías de la Mujer: unidades policiales especializadas en violencia de género, con protocolos y capacitaciones específicamente diseñadas para abordar estos problemas. Creemos que estas pueden y deben ser adoptadas por el país en el marco de una reforma integral a nuestras políticas de seguridad y a Carabineros de Chile, con el objeto de promover y preservar una vida libre de violencia.
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Debemos dar un giro en materia de seguridad ciudadana y hacerlo ya. La preocupación de las personas por su tranquilidad es una constante de larga data en el debate público, así como en las encuestas que toman la temperatura al acontecer nacional. Sin embargo, también lo es la estrategia nacional para enfrentar los fenómenos delictivos. Si bien hay mucho que decir sobre la llamada guerra contra las drogas, la encarcelación masiva como respuesta casi instantánea ante delitos que se toman la agenda pública y la pasividad de distintos gobiernos ante el desgobierno de Carabineros, entre otros fenómenos que dan cuenta de nuestro fracaso, es importante también abordar la ausencia de una perspectiva de género clara en las políticas de seguridad ciudadana. Y urge más que nunca que lo abordemos.

Durante la pandemia, la violencia contra la mujer aumentó. Nuestras vidas se recluyeron, lo que redunda en muchísimas mujeres viviendo el encierro con sus agresores: entre enero y septiembre del año pasado, los llamados al Fono Familia de Carabineros aumentaron un 49%. Por otro lado, la violencia en internet se disparó a la misma velocidad que se digitalizaron nuestras relaciones sociales debido a las cuarentenas. Mientras tanto, los problemas relacionados con la falta de una perspectiva de género en las policías siguen dando vuelta las declaraciones de sucesos terribles para las víctimas. Un estudio de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres (2020), evidencia el actuar que tiene Carabineros al momento de recibir a las mujeres que han sido víctimas de violencia. El estudio muestra que, frente a las denuncias realizadas por mujeres, una gran cantidad de las respuestas por parte de los funcionarios se remiten a “burlas, revictimización, justificación de la violencia vivida, minimización, negación a tomar la denuncia, naturalización de lo ocurrido, entre otras”. Además, según el catastro de la misma institución, llevamos ya 43 femicidios en lo que va del año.

Lo que proponemos debe ir de la mano con una política integral de refundación de la policí, que pasa por reconocer la relevancia del rol de la mujer en la seguridad, así como una perspectiva de género en la implementación de las políticas de prevención de la violencia de género, su investigación, sanción y reparación. Lo anterior debe ser implementado también con políticas como la paridad en los altos cargos, incentivos para el ingreso de mujeres y, en definitiva, una estrategia que ponga a la mujer en el centro, tanto fuera como dentro de la institución.

Es en este contexto, el de una profunda crisis de las políticas de seguridad en general, así como de la institución de Carabineros en particular, que resulta clave preguntarnos sobre la pertinencia de una modificación de la manera en que esta se relaciona con mujeres. Existen en la experiencia comparada las Comisarías de la Mujer: unidades policiales especializadas en violencia de género, con protocolos y capacitaciones específicamente diseñadas para abordar estos problemas. Creemos que estas pueden y deben ser adoptadas por el país en el marco de una reforma integral a nuestras políticas de seguridad y a Carabineros de Chile, con el objeto de promover y preservar una vida libre de violencia. Permitirían evitar que las mujeres no denuncien porque crean que nada ocurrirá con su denuncia (u otra razón, como la vergüenza), entrenamiento para evitar la victimización secundaria y especialización en la protección cautelar de una mujer y de su familia cuando estas se encuentren en riesgo.

Si miramos bajo una perspectiva de género a nuestra policía, es fácil constatar que estamos al debe. La actividad policial está dominada por hombres, y bajo una generalizada cultura masculina, en esta es más difícil para las mujeres policías tomar roles en unidades especializadas (Control del Orden Público, escuadrones antidrogas, por ejemplo) y son usualmente relegadas a roles particulares, como tareas administrativas, de personal y comunicaciones. Además, en términos generales, solo un 17% de la fuerza de la institución son mujeres. Lo que proponemos, entonces, debe ir de la mano con una política integral de refundación de la policía que pasa por reconocer la relevancia del rol de la mujer en la seguridad, así como una perspectiva de género en la implementación de las políticas de prevención de la violencia de género, su investigación, sanción y reparación. Lo anterior debe ser implementado también con políticas como la paridad en los altos cargos, incentivos para el ingreso de mujeres y, en definitiva, una estrategia que ponga a la mujer en el centro, tanto fuera como dentro de la institución.

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