Investigación
Valeria Duarte
Periodista que destapó Hondurasgate: “Hoy el conflicto ya no es es solamente ideológico”
El caso reveló audios que exponen una red internacional de influencia política y operaciones comunicacionales, que buscarían crear plataformas de desinformación para influir en elecciones en América Latina. Los audios han sido cuestionados, pero hasta ahora no se ha comprobado su falsedad.
El Hondurasgate surgió a fines de abril de 2026, a partir de lo que prometía ser un explosivo escándalo de ribetes internacionales: la publicación de 37 audios filtrados de conversaciones entre altos dirigentes políticos hondureños, en una trama que apuntaría a desestabilizar a gobiernos progresistas de América Latina, principalmente México y Colombia, y otros planes injerencistas respaldados por Estado Unidos e Israel.
Los audios, publicados por el sitio web hondurasgate.ch y el medio español Diario Red –dirigido por Pablo Iglesias, fundador de Podemos–, corresponden a conversaciones entre el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández –condenado en EE.UU. por narcotráfico y luego indultado por Donald Trump–, el actual presidente de Honduras, Nasry Asfura, y la vicepresidenta María Antonieta Mejía, entre otras figuras políticas.
Entre los contenidos revelados en los audios destaca el retorno de Hernández al poder en Honduras, la expansión de Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDEs), el fortalecimiento de la presencia militar estadounidense en el país, y lo que hasta ahora ha desatado la mayor controversia: la creación de una plataforma de noticias falsas en Estados Unidos para desacreditar a gobiernos de izquierda latinoamericana. Esta última –según los audios– con recursos comprometidos por el presidente argentino Javier Milei.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha respondido que este tipo de “campañas sucias” no tendrían impacto y que nadie afectará el proyecto de transformación que viven los mexicanos, mientras que Gustavo Petro ha salido a acusar una alianza internacional de ultraderacha que buscaría influir en las próximas elecciones de Colombia. Juan Orlando Hernández, en tanto, ha declarado que se trataría de falsedades montadas por “laboratorios de la izquierda radical”.
Lo que prometía convertirse en una bomba periodística global, ha sido acallada por las dudas que se han instalado en torno a la autenticidad de las grabaciones, la escasa cobertura en medios internacionales y las especulaciones sobre financiamiento ruso a la redacción de Diario Red, instalada por algunos medios. Todo esto, sin exhibirse hasta ahora un prueba independiente que desmienta la veracidad de los audios.
La periodista Valeria Duarte ha sido una de las investigadoras del caso, revelando los alcances de lo que denomina una “doctrina del terror”, al alero del plan de seguridad que el Gobierno de Donald Trump ha diseñado para abordar su relación con Latinoamérica, la llamada “doctrina Donroe”. “Es un manual de seguridad que busca aliados estratégicos para fortalecer la injerencia de Estados Unidos en la región”, explica a El Mostrador.
-Para aquellos que aún no se han enterado, ¿qué es el Hondurasgate y qué revelan los audios filtrados?
-El Hondurasgate es una filtración de audios a los que accedimos de manera exclusiva junto a con Diario Red América Latina y la plataforma Hondurasgate. Son audios que involucran al actual presidente de Honduras, Nasry Asfura; el expresidente Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos por narcotráfico; la vicepresidenta María Antonieta Mejía; y autoridades del Congreso hondureño. Los audios muestran una trama de injerencia internacional, donde aparece Juan Orlando Hernández como el principal operador político regional para fortalecer la influencia de Estados Unidos en América Latina y debilitar a gobiernos de izquierda.
-Uno de los puntos más delicados habla sobre la creación de una estructura digital en Estados Unidos, para difundir desinformación en contra de gobiernos progresistas de América Latina.
-En uno de los registros describen literalmente que Juan Orlando Hernández tiene la tarea de crear una plataforma digital o un medio de noticias en Estados Unidos, que sería coordinado con sectores ligados a Donald Trump. El objetivo, según describen los propios involucrados, sería “extirpar a la izquierda” de la región. También se menciona la publicación de archivos para golpear políticamente a gobiernos como los de Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro, en medio de procesos electorales relevantes en México y Colombia.
Según los audios, esta estructura sería financiada con fondos públicos hondureños y aportes provenientes de Argentina. Se habla de US$ 300 mil provenientes de Honduras y otros US$ 350 mil atribuidos al Gobierno de Javier Milei, que se dice que habría ya entregado el dinero para crear esta oficina de operaciones de comunicación.
-Has comentado que esta iniciativa forma parte de la estrategia regional más amplia de Estados Unidos hacia América Latina: la denominada doctrina Donroe.
-Sí, sin duda. Lo que muestran los audios es parte de este manual que representa la doctrina de seguridad regional impulsada desde Estados Unidos. La lógica es fortalecer gobiernos aliados que permitan ampliar la influencia política, militar y económica norteamericana en América Latina. Todo esto se ampara, además, bajo el discurso de la lucha contra el narcotráfico, que sirve como argumento para avanzar en procesos de militarización regional y reforzar mecanismos de control político.
-En algunos audios, incluso, aparecen referencias a medidas violentas. “Hay que hacer todo lo que tengamos en las manos para no volver a soltar el poder. Si vos querés tener a la gente controlada, necesitás oprimirla, exprimirla”, dice en una de las conversaciones el expresidente Hernández.
-Los audios revelan un detrás de escena de una operación que ya está en marcha. El presidente del Congreso en Honduras, Tomás Zambrano, acaba de informar que se aprobó que los militares salgan a las calles a resguardar a la población; es decir, estamos hablando de procesos de militarización regional, muy parecido a lo que pasaba en el Plan Cóndor en Sudamérica. Tenemos recuerdos muy vivos sobre eso. (Es) una doctrina del terror que justifica la militarización, la persecución política de sectores de izquierda bajo la narrativa del combate al narcotráfico, buscando vincular entremedio a líderes políticos.
También aparece el uso de iglesias evangélicas como brazo operativo para el control de los sentidos e instalar determinados discursos, además de presiones económicas y condicionamientos financieros hacia gobiernos de la región. Una verdadera extorsión económica.
Silenciamiento y validación
-¿Qué rol tendrían Israel y Benjamín Netanyahu en esta trama?
-Juan Orlando Hernández afirma en los audios que el indulto gestionado ante Donald Trump fue financiado por Benjamin Netanyahu y otros operadores. Más allá de eso, Israel aparece vinculado a intereses estratégicos relacionados con inteligencia artificial, ciberseguridad y control tecnológico, acuerdos que se menciona que venían desde antes. En Honduras se menciona la ampliación de proyectos de zonas económicas especiales, donde empresas de inteligencia artificial puedan invertir con marcos jurídicos diferenciados, cediendo incluso parte de la soberanía. Entre los principales está Peter Thiel, que está muy relacionado con empresas sionistas y que además forma parte del lobby que configuró Jeffrey Epstein.
-Han denunciado además una escasa cobertura internacional del caso, ustedes le han llamado la “doctrina del silencio”. ¿Por qué crees que ocurre eso?
-Porque estos sectores entienden perfectamente la importancia del control comunicacional. Hay intereses económicos y políticos enormes detrás de esto y mientras el caso no alcance una masividad mayor, es más fácil seguir operando de acuerdo a lo planeado. En México y Colombia el tema tuvo más repercusión, porque tanto Claudia Sheinbaum como Gustavo Petro reaccionaron públicamente. No así Javier Milei, que no ha emitido declaraciones.
-Hay otra iniciativa que se ha denunciado últimamente en Colombia, el “Proyecto Júpiter”. ¿Cómo se conecta este con Hondurasgate?
-Petro es bastante consciente sobre esta red de desinformación y operaciones de la derecha. El “Proyecto Júpiter” es una operación de desinformación y desestabilización dirigida contra el Gobierno de Gustavo Petro y sectores de izquierda en Colombia. Funciona mediante campañas digitales, perfiles falsos, noticias manipuladas y amplificación mediática coordinada. Lo que revelan los audios del Hondurasgate encaja con esa lógica: una red internacional de mercenarios digitales y comunicacionales destinada a intervenir políticamente en distintos países de América Latina.
-En las operaciones en Colombia aparece un viejo conocido nuestro: Fernando Cerimedo, acusado en Chile de diversas operaciones durante nuestra Convención Constitucional. ¿Cuál es el rol de estos personajes en lo que está pasando en América Latina?
-Bueno, hay que decir que ellos tampoco han buscado esconderse mucho. Fernando Cerimedo es uno de los principales operadores comunicacionales de la derecha latinoamericana. Ha trabajado en campañas en Colombia y Chile, en Honduras con Nasry Asfura y ahora es uno de los principales asesores de Rodrigo Paz en Bolivia. Además, es propietario de La Derecha Diario.
-¿Qué piensas de la articulación entre medios y estas operaciones políticas?
-Los grandes medios históricamente han estado ligados a grupos empresariales, pero ahora además aparecen medios creados exclusivamente para cumplir tareas políticas específicas. Se construyen plataformas comunicacionales con apariencia de prensa independiente, pero que en realidad funcionan como herramientas de propaganda y desinformación. Es un complot mediático mucho más grande de lo que pensamos, ya no son granjas de bots, sino la construcción de medios de comunicación que buscan construir cierta legitimidad en la población.
-¿Cómo se enfrenta un escenario donde estas investigaciones encuentran de vuelta silencio o escasa repercusión? En Chile lo hemos vivido con los Orban Files y el vínculo de Kast con Viktor Orbán y la CPAC. Si esa es la tónica, nuestra profesión estaría condenada a la intrascendencia.
-La CPAC se ha vuelto la cumbre por excelencia de la derecha, donde se ejecutan los planes de operación para golpear no solo a gobiernos progresistas, sino a esta lógica del cuestionamiento al poder, entre otras cosas, y que busca acallar a la gente. Es complejo porque existe una red de intereses muy poderosa. Lo relevante de este momento, más allá de la ideología entre izquierdas y derechas, es una lógica de cómo está funcionando el nuevo sistema.
Hoy el conflicto ya no es solamente ideológico. También tiene que ver con quién controla los recursos estratégicos, la inteligencia artificial, las telecomunicaciones y las cadenas de suministro globales. Entonces, es lógico que existan cada vez barreras más grandes, como domos que busquen bloquear la información. Es preocupante igual, porque existe un silenciamiento.
-Algunos de los involucrados han negado la autenticidad de los audios, como el propio Juan Orlando Hernández. ¿Cómo fue la validación que realizaron antes de publicarlos?
–Lo que nosotros hicimos fue una validación y un peritaje con una empresa especializada; es decir, tuvimos acceso a comprobar si los audios eran reales o no, que creo que es lo mínimo que pueda hacer el periodismo responsable antes de sacar una nota de este tipo. Además, hemos puesto los audios a disposición de cualquier persona para que puedan ser validados, tanto por los implicados como por personas que tengan curiosidad al respecto, para que puedan hacer sus propios peritajes. Hasta ahora no existe ningún informe técnico que sostenga que son falsos. Por el contrario, otros periodistas e investigadores han confirmado su autenticidad.
-¿Esto ha derivado en acciones judiciales o investigaciones políticas?
-Sí. Gustavo Petro anunció acciones judiciales contra Juan Orlando Hernández y en Argentina sectores opositores han pedido investigar los presuntos aportes mencionados en los audios.