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Hermano de detective asesinado pide reforma al sistema procesal penal chileno PAÍS Una de las imágenes de Luis Vásquez disparando

Hermano de detective asesinado pide reforma al sistema procesal penal chileno

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Carlos Basso Prieto
Por : Carlos Basso Prieto Unidad de Investigación El Mostrador
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Luis Vásquez Villenas fue condenado a más de 81 años, por el crimen de un oficial de la PDI y tres homicidios consumados más, sumados a otros delitos. Pese a la contundencia de la prueba, el tribunal aceptó a trámite una petición de nulidad, por motivos de forma.


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A un total de penas que suman más de 81 años –incluyendo un presidio perpetuo simple– fue condenado recientemente Luis Vásquez Villenas, más conocido como “Lucho Plátano”. Pese a la corta edad que tenía cuando fue detenido (21 años), su historial delictivo es impresionante. En el proceso al que acaba de ser sometido fue condenado por el Sexto Tribunal Oral en lo Penal (TOP) de Santiago por robo con homicidio, homicidio calificado, dos homicidios simples y cuatro homicidios frustrados. 

Además, recibió penas por porte y tenencia de arma prohibida y tráfico de drogas y hoy en día se indagan otros dos homicidios que se cree que fueron cometidos por él, con lo cual la cantidad de víctimas fatales que se le atribuyen subiría a seis, en caso de comprobarse su responsabilidad. 

Su crimen más connotado fue el violento e inexplicable homicidio del comisario de la Policía de Investigaciones Daniel Valdés Donoso, quien murió asesinado a mansalva en las afueras de su casa, en La Cisterna, cuando el oficial de la PDI, de dotación de la Brigada Investigadora de Delitos contra la Propiedad Intelectual (Bridepi), se encontraba conversando con un vecino en la calle, a eso de las 21:35 horas del 17 de enero de 2023.

A esa hora, Vásquez y Gabriel Alfredo Inostroza Morales llegaron a la intersección de calle Goycolea con Alonso de Ercilla, a bordo de un vehículo Mitsubishi Lancer conducido por el segundo, quien prestaba servicios de traslado a Vásquez cuando este cometía delitos. 

“Lucho Plátano” descendió del automóvil portando una pistola Glock modelo 25, calibre .380, la cual había sido modificada para funcionar de manera automática y contaba con un cargador extendido de 33 tiros, además de un puntero láser.

Cubriendo su rostro con un pasamontañas, apenas se bajó disparó 14 proyectiles en modo ráfaga en contra del oficial de la PDI, dándole muerte en forma casi instantánea. Tras ello robó la pistola Jericho del policía y huyó del lugar.

La causa del crimen, según el asesino, fue el robo. En sus declaraciones, Vásquez dijo que esa noche andaba buscando un auto para sustraer y que al ver el Mazda CX 5 que estaba estacionado afuera de la casa del policía se decidió por este.

Ello, sin embargo, no es creído por la familia, pues el video de seguridad que muestra el crimen evidencia que Vásquez comenzó a disparar en contra de su víctima desde mucha distancia, por lo cual creen que Vásquez actuó como un sicario, cuyo objetivo era únicamente dar muerte a su víctima.

De hecho, existe una segunda investigación que se lleva adelante en la Fiscalía Metropolitana Sur, abierta a petición de la familia de la víctima, cuyo objetivo es precisamente descubrir las reales motivaciones del asesinato y despejar una serie de situaciones extrañas que se vivieron antes y después del crimen, y que se mantienen en extrema reserva. 

Por cierto, la misma Fiscalía tenía dudas al respecto desde un inicio, como lo evidencia una orden de investigar emitida por el fiscal Álex Cortez a la Brigada de Homicidios (BH) de la PDI, el 10 de marzo de 2023, en la cual el persecutor instruía “realizar todas las diligencias conducentes en relación a las diversas hipótesis que podrían estar vinculadas a las motivaciones que pudo haber tenido el imputado Luis Vásquez Villebas, apodado como ‘Lucho Plátano’, en el homicidio del comisario Daniel Valdés Donoso, el día 17 de enero del año 2023, con el fin de acreditar o desacreditar cualquier motivación distinta del robo del cual fue víctima”. 

Sin embargo, la PDI mantuvo la teoría inicial del caso, entre otras cosas porque el mismo imputado declaró ante la Fiscalía que “la idea era robar un auto para después salir a robar en ese mismo robado”. Asimismo, aseveró que “íbamos a salir de tocos, es salir con una maquinita y destornillador para robar pertenencias de vehículos robados”. Asimismo, aseveró que solo disparó cuando vio que el policía sacaba su arma, lo que no se compadece con las imágenes que figuran en la investigación.

Cabe indicar que la mayoría de las diligencias relacionadas con la segunda investigación se encuentran en manos del OS-9 de Carabineros.

La nulidad

Pese a ello, Pablo Valdés, hermano de Daniel Valdés y vocero de la familia, señala que el trabajo desarrollado por la Fiscalía en el juicio fue bueno y que, aunque no están del todo conformes con el resultado del proceso (pues, entre otras cosas, los jueces descartaron la agravante de la alevosía), les parece inaceptable el garantismo exacerbado que –a su juicio– observaron de parte del tribunal y la poca consideración que percibieron hacia ellos como víctimas.

Lo anterior, indica Valdés, tiene su principal expresión en que se haya aceptado a trámite un recurso de nulidad interpuesto por la defensa de Vásquez, en función de temas de forma, la principal de las cuales es que ninguno de los funcionarios policiales que prestaron declaración como testigos en el juicio oral había declarado previamente durante la etapa investigativa. 

Pablo Valdés explica que la vida de toda la familia dio un giro radical a partir del asesinato de su hermano y que todo el proceso que siguió, por más de tres años, ha sido un ciclo muy duro en todo aspecto.

El juicio duró más de un mes y mi familia participó en él. Mi mamá fue citada a declarar como testigo y tuvo que enfrentar al asesino de su hijo. Eso es algo que yo creo que ninguna mamá en Chile está preparada”, relata

Ante ello, añade que el hecho de que se haya aceptado a trámite el recurso de nulidad, cuando –dice– no existe duda alguna de la responsabilidad de Vásquez en el crimen de su hermano ni en todos los otros homicidios por los cuales fue condenado, “no solo nos causa una vez más un perjuicio económico, pues debemos recontratar al abogado para que nos represente, sino que para nosotros como familia es volver a revivir todo eso y exponer a mi mamá y a mi hermana, que sufrieron crisis de ansiedad. Esto nos golpea muy duro. El proceso se cerró de una forma contundente y la posibilidad siquiera de revisar esto es nuevamente un portazo en la cara de las víctimas“. 

Una revisión al proceso

Ante ello, Valdés señala que es tiempo de revisar las leyes que rigen –a más de 26 años de su puesta en marcha– un sistema procesal penal que desde siempre ha sido criticado por su garantismo: “El asesino iba con una metralleta, en la práctica, y con ella fusiló a mi hermano con 14 tiros sin ninguna provocación, sin nada. Fue, literalmente, un fusilamiento en vía pública, y eso está probado, pero aún así abren la posibilidad de revisar ese proceso”, señala.

Por cierto, eso fue incluso reconocido por Vásquez, aunque este –en su declaración ante el Ministerio Público– intentó matizar los hechos: “Disparé una sola vez, pero salieron hartas balas, ya que la pistola disparaba automática, ya que había sido modificada. El cargador era extendido para 30 municiones, pero andaba como con 20 y no salieron todas”.

Frente a todo ello, Pablo Valdés reclama que “la defensa está pidiendo también recalificar el homicidio de mi hermano, de robo con homicidio a homicidio simple, y la señal que da el tribunal en orden a poder revisar lo que ellos mismos dictaron es una burla, una bofetada a las víctimas”, enfatiza, recordando que en las imágenes de las cámaras de seguridad se aprecia en forma inequívoca cómo el autor del crimen se aproxima al cuerpo inerte de la víctima y recoge su pistola, llevándosela consigo.

En ese sentido, asevera que “todos estamos de acuerdo en que deben existir garantías mínimas para que existan juicios justos, pero hay una visión extremadamente garantista, en la cual lo que prima son los derechos de los victimarios. Es momento de revisar el sistema y cerrar los procesos cuando estos, como el caso de mi hermano, están extremadamente documentados y la evidencia es contundente”, señala.

Pablo Valdés finaliza expresando que es tiempo ya de que se termine con un garantismo que –a su juicio– no tiene cabida en un país que vive una situación delictiva e índices de violencia que no tienen relación alguna con la época en que se planificó la Reforma Procesal Penal, a mediados y fines de los años 90, y que en el proceso de su hermano se expresó, por ejemplo, en la mano blanda que en su opinión se mostró cuando –como informó El Mostrador– Vásquez pidió ser cambiado de penal, apelando a que necesitaba tener mayor comodidad. 

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