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Dime con quién andas y te diré quién eres, el GADFA y su declaración de apoyo a Boric

por 12 diciembre, 2021

Dime con quién andas y te diré quién eres, el GADFA y su declaración de apoyo a Boric
La declaración del GADFA reviste mucha importancia para el debate en Defensa. Las políticas públicas en el ámbito de la Defensa han estado ausentes del espacio público por demasiado tiempo. Cuesta mucho encontrar especialistas en Defensa y cuesta mucho encontrar espacios y foros dedicados a debatir temas trascendentales para el devenir de la República. Los desafíos en Defensa que nos plantea el futuro son inmensos y muy complejos. Urge generar sinergia entre la Política Exterior y la Política de Defensa. Urge definir con claridad el interés nacional y el posicionamiento que queremos alcanzar en el entorno internacional. Necesitamos hablar de nuestra presencia en el espacio, en el ciberespacio, en los mares del mundo, en la Antártica. El GADFA ha hecho todo lo contrario de aquello que creemos urgente y necesario para nuestro futuro. Con una mirada añeja de Guerra Fría y anclada en el pasado, fundamenta su adhesión a uno de los candidatos presidenciales haciendo un análisis del programa del otro candidato, aduciendo que el planteamiento expuesto es la “militarización de Chile”.
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No hay dicho popular más apropiado a las circunstancias políticas que vivimos y que ante dos alternativas políticas completamente distintas, nos obliga a decidir con cuál de las dos opciones nos alineamos, no teniendo más la posibilidad de quedarnos en la comodidad que nos daban las candidaturas de la primera vuelta, o en su minuto, de las primarias de los varios sectores que buscaban que uno de los suyos llegara a la primera magistratura.

Digo lo anterior porque, en la tradición chilena, la condición de no deliberantes de las FFAA, resguardada en sucesivos textos constitucionales, ha sido mayoritariamente aceptada. Es cierto que aplica solamente a las instituciones de la Defensa Nacional, las que cargan con el peso del monopolio del uso de la fuerza en nuestra sociedad, subordinadas al poder político ejercido por civiles elegidos democráticamente. No es menor el hecho de que en forma persistente la opinión pública nacional ha conferido los mejores niveles de apoyo y confianza a las instituciones de la defensa así concebidas.

En esta elección presidencial elegir a uno u otro candidato no da lo mismo. En el caso de que uno se incline por la izquierda dura, se debe tener claro que uno de sus socios principales o derechamente su socio principal es el Partido Comunista. Se trata de un partido que sigue defendiendo su doctrina marxista-leninista, que no respeta las libertades humanas como muchos las entendemos en el mundo occidental y que subyuga a la persona al Estado. En la doctrina comunista, existe una forma muy particular de tratar el monopolio del uso de la fuerza y que es muy distinta de la tradición chilena. En efecto, la historia está plagada de ejemplos que señalan que donde el Partido Comunista accede al poder totalitario, uno de los objetivos es subordinar el monopolio del uso de la fuerza a la estructura de poder del partido. Es así como en Cuba y en China, las FF.AA. dependen del secretario general del PC y no del Jefe de Estado. En efecto, el mundo está plagado de ejemplos poco felices que es conveniente tener en cuenta si es que uno se inclina por esa opción. No se olviden de los ejemplos de Stalin y Lenin en la Unión Soviética, de Mao en China, de los Castro en Cuba, de Chávez y Maduro en Venezuela, de Ortega en Nicaragua, de Pol Pot en Camboya y de la dinastía de los Kim en Corea del Norte, todos regímenes que se mantuvieron o se mantienen en el poder gracias a la subordinación de las Fuerzas Armadas a una ideología representada por el partido único, que es el Partido Comunista. El eufemismo utilizado en estos casos va variando según la cultura local, pero el eje conductor es el mismo. Ejército de Liberación, FF.AA. Bolivarianas, FF.AA. democráticas, FF.AA. populares, son nombres otorgados por los países totalitarios de izquierda que se amparan en un proceso de “democratización” de las Fuerzas Armadas que se debe entender como lo que realmente es, la subordinación de las instituciones que ostentan el monopolio del uso de la fuerza a la ideología marxista.

En relación con los puntos anteriores, existe un grupo de analistas de Fuerzas Armadas y de Defensa conocidos como GADFA que recientemente en este medio y otros publicaron su pública adhesión a Gabriel Boric porque creen que él va a lograr el sometimiento definitivo de las instituciones de la Defensa a los intereses de ideologías o a partidos políticos extremos que adhieren a esas formas de pensar. La otra alternativa es anularlas, intervenirlas o bien crear milicias alternativas, con recursos del Estado, para quitar el monopolio del uso de la fuerza a instituciones no deliberantes, dejando la pista libre en el asalto al poder total. Para más información de la declaración del GADFA y quienes firman ese documento ver aquí.

No hay problema alguno en que ciudadanos civiles, en un país libre y democrático, declaren su adhesión a un candidato a la Presidencia inscrito legalmente en elecciones generales. Lo que sí preocupa es que lo hagan desde la perspectiva de las Fuerzas Armadas y de la Defensa Nacional, un territorio que las buenas prácticas y la tradición republicana de Chile han tratado de mantener libre de la política partidista. Lo más peligroso son los argumentos esgrimidos para fundamentar su adhesión, pues son argumentos falaces, parciales o derechamente incorrectos, tratando de sustentar una posición que no tiene otra lógica que la de las ideologías totalitarias.

Si vamos a discutir de las Fuerzas Armadas, y en particular de sus roles y propósitos, hagámoslo desde la vereda del interés nacional, de lo que exige la realidad geopolítica en la cual estamos insertos. Lo más importante es mantener a las FF.AA. en roles y funciones institucionales, obedientes a la autoridad política civil democráticamente elegida y regulando los alcances del monopolio del uso legítimo de la fuerza en el marco constitucional y del Estado de derecho. La dinámica de los partidarios de ideologías y de partidos políticos tienen la tendencia a generar lealtades personales con sus líderes y expresar apoyos a una determinada persona para acceda al poder. Las FF.AA., en cambio, obedientes y no deliberantes, son leales y obedecen a la institucionalidad, es decir, al Presidente de la República, no importa de qué partido político provenga o a qué ideología represente, mientras cumpla con la Constitución y las leyes de la República. Ese es el sentido profundo del rol de las Fuerzas Armadas y de la estabilidad que provee el monopolio del uso de la fuerza en manos no deliberantes y solo preocupadas del interés nacional que afecta a todos los chilenos.

La declaración del GADFA reviste mucha importancia para el debate en Defensa. Las políticas públicas en el ámbito de la Defensa han estado ausentes del espacio público por demasiado tiempo. Cuesta mucho encontrar especialistas en Defensa y cuesta mucho encontrar espacios y foros dedicados a debatir temas trascendentales para el devenir de la República. Los desafíos en Defensa que nos plantea el futuro son inmensos y muy complejos. Urge generar sinergia entre la Política Exterior y la Política de Defensa. Urge definir con claridad el interés nacional y el posicionamiento que queremos alcanzar en el entorno internacional. Necesitamos hablar de nuestra presencia en el espacio, en el ciberespacio, en los mares del mundo, en la Antártica. Urge consolidar visiones integradoras de cómo vamos a orientar las capacidades del país en la mejor forma para velar por nuestros intereses, disuadir nuestras amenazas y producir el bien público seguridad y defensa. El GADFA ha hecho todo lo contrario de aquello que creemos urgente y necesario para nuestro futuro. Con una mirada añeja de Guerra Fría y anclada en el pasado, fundamenta su adhesión a uno de los candidatos presidenciales haciendo un análisis del programa del otro candidato, aduciendo que el planteamiento expuesto es la “militarización de Chile”, lo cual es incorrecto y cualquier lector puede verificarlo (ver), y constatar que, no dice nada de lo que el GADFA menciona en su última declaración y documentos anteriores.

En resumen, el GADFA puede y tiene la libertad para tener la opinión que quiera, pero, si la van a tener, asuman que son un grupo militante, ideológicamente cercano al marxismo, y que en la fundamentación de sus adhesiones no utiliza rigor académico ni una visión del interés nacional, sino una visión de los hechos que ha sido deformada por la ideología.

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