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Cuenta Pública: las deudas en educación Opinión

Cuenta Pública: las deudas en educación

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José Luis Velasco Guzmán
Por : José Luis Velasco Guzmán Presidente de la Asociación de Educadores de Chile, ASEDUCH
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El Presidente anunció dos proyectos que valoramos: la reparación de la deuda histórica con los profesores y el fin de la doble evaluación docente. Esperamos, sin embargo, que el altísimo costo que la deuda histórica conlleva, junto al anunciado Plan de Condonación de la Deuda Educativa, no sean más que un voladero de luces imposible de alcanzar para las arcas fiscales.


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El Presidente ha cumplido con la tradición republicana y el mandato constitucional de rendir cuenta ante el Congreso pleno. En ella, la educación parvularia no fue mencionada, la escolar ocupó un 1,6% del tiempo y la universitaria otro tanto. Y a pesar de que partió diciendo que había “escuchado con atención las dificultades que están teniendo las comunidades educativas en el retorno a clases”, parece que no supo hacerse cargo de eso que las comunidades le han dicho.

Anunció que el Programa “Seamos Comunidad” se hará cargo de responder a las necesidades de aprendizaje y el bienestar socioemocional. Pero el mencionado plan está lleno de generalidades y escasísimo financiamiento y como gran solución ofrece financiar 714 proyectos de infraestructura (solo en establecimientos estatales, por cierto), como si las necesidades de aprendizaje y el bienestar socioemocional dependieran de ello. Mejorar la infraestructura es fundamental, pero los educadores necesitamos apoyo con medidas más concretas para subsanar las necesidades de aprendizaje de los estudiantes post pandemia.

Proponer mejorar la implementación de los Servicios Locales de Educación Pública va en la línea correcta, y si bien una pequeña postergación puede verse como necesaria, creemos que es muy importante que este traspaso se agilice lo más posible; es urgente sacar del ámbito de la gestión municipal la gestión escolar, la cual debe ser profesional y técnica, lejos de intereses políticos y hasta partidistas.

Anunció una vez más el proyecto de Educación Sexual Integral, el cual ya fue rechazado el año pasado y ciertamente no es una prioridad para las familias de Chile, además de atentar contra el derecho de estas de educar a sus hijos de acuerdo con sus valores y creencias.

Sí anunció el Presidente dos proyectos que valoramos: la reparación de la deuda histórica con los profesores y el fin de la doble evaluación docente. Esperamos, sin embargo, que el altísimo costo que la deuda histórica conlleva, junto al anunciado Plan de Condonación de la Deuda Educativa, no sean más que un voladero de luces imposible de alcanzar para las arcas fiscales.

Mucho más eficaz para mejorar la educación integral de los niños, niñas y adolescentes de Chile hubiera sido trabajar por ampliar la indispensable cobertura en Salas Cunas y Jardines Infantiles, el Kínder obligatorio, reestructurar el apoyo a niños con Necesidades Educativas Especiales, ampliar la cobertura de la Junaeb a nuevas necesidades estudiantiles, modificar las normas del Bono de Reconocimiento Profesional Docente para incluir a Educadoras de Párvulos y Diferenciales y profesores TP, fortalecer la autonomía y responsabilidad de los Equipos Directivos, el perfeccionamiento y contención emocional de los educadores, transformar la Evaluación Docente y el Simce como verdaderos instrumentos de mejora educativa, preocuparse por falta de profesores que se profundiza año a año y un largo etcétera, que seguirán quedando como deudas en educación.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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