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Chile y su oportunidad

por 7 julio, 2022

Chile y su oportunidad
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El tiempo ha transcurrido muy rápido desde que en 2015 la Asamblea General de la ONU adoptó la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, alertando de la crisis climática y la necesaria colaboración entre las naciones para avanzar en procesos y políticas que ayudarán a frenar lo que hoy nos parece casi irreversible.

En este contexto, creo que el desafío no es solo proteger los ecosistemas naturales que contribuyen a la mitigación del cambio climático, sino también hacernos cargo de transformar en oportunidades esos pasivos ambientales a nivel territorial que deben de ser parte de una nueva forma de desarrollo urbano, uno consciente y sostenible.

La ocupación de suelos para uso industrial, muchas veces sin un desarrollo legislativo ambiental específico, a nivel internacional durante décadas nos ha dejado algunas cifras negras que muchos supieron revertir en años posteriores, convirtiendo estos espacios en oportunidades de desarrollo urbano a través de un cambio de paradigma. Es el caso del País Vasco, que en su momento tuvo 9.642 hectáreas de suelos potencialmente contaminados producto de la actividad industrial soportada. La solución vino de la mano de las nuevas tecnologías de remediación, acompañado de un desarrollo normativo en la materia, saneando con ello grandes paños de tierra que fueron reutilizados en beneficio de la construcción de una nueva visión de ciudad, que requirió de un consenso político de la mano de acuerdos comunitarios sin precedentes hasta ese momento. Hoy en el País Vasco el 68% del suelo potencialmente contaminado se encuentra en categoría de suelo calificado sujeto a transformación urbanística, equivalente a 6.558 hectáreas.

En Latinoamérica también hay algunos ejemplos, específicamente en vuestro país, he podido trabajar con equipos altamente capacitados a nivel técnico y científico, como lo es el Comité de Expertos en Saneamiento de la región de Valparaíso, que han avanzado en investigación contundente sobre el proceso de biorremediación de suelos, una tecnología verde que podría posicionar a Chile en Suramérica como pionero en la remediación de terrenos contaminados mediante la aplicación de esta técnica especifica. Su país cuenta con las principales ventajas para utilizar la biorremediación, que son la disponibilidad del espacio y la climatología.

En simple, la biorremediación son bacterias, preferiblemente nativas, que se alimentan del petróleo y otros agentes compuestos por hidrocarburos y que permiten devolver a un suelo contaminado su mineralización, además de habilitarlo para usos futuros medioambientalmente sostenibles y seguros para la salud de las personas.

Las estadísticas hablan de más de 600 terrenos potencialmente contaminados en Chile que hoy podrían ser objeto de remediación, convirtiéndose en una oportunidad frente a las necesidades que las ciudades y su crecimiento enfrentan, y evitando así la ocupación de espacios naturales privilegiando los antropizados. El trabajo científico de un país puede marcar una diferencia sustancial en su desarrollo futuro y ese es uno de los desafíos más relevante que hoy tiene Chile.



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