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El Premio Nacional de Geografía 2022, con aroma a descentralización y más democracia Opinión

El Premio Nacional de Geografía 2022, con aroma a descentralización y más democracia

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José Orellana Yáñez
Por : José Orellana Yáñez Doctor en Estudios Americanos Instituto IDEA-USACH, Magister en Ciencia Política de la Universidad de Chile, Geógrafo y Licenciado en Geografía por la PUC de Chile. Académico de la Carrera de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Academia Humanismo Cristiano
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La Sociedad Chilena de Geografía este 2022, galardonó a Federico Arenas Vásquez con el premio Nacional de Geografía. Conviene indicar que Arenas Vásquez, viene sintetizando desde hace un buen tiempo la relación entre la ciencia geográfica con la ciencia de la política, esto es, cómo el objeto de estudio de la geografía, es decir, el espacio geográfico, se hace inteligible, cuando se incorporan las variables del ejercicio práctico de la política (además del teórico), como también de la economía. En este sentido, perfectamente, Arenas Vásquez (el profe Federico) le ha entregado contenido a la afirmación/concepto “relaciones espaciales de poder”.

Desde temprana vocación analítica, recogió la tradición de geógrafas y geógrafos nacionales e internacionales, en este afán de situar estas relaciones espaciales de poder en la idea/desarrollo regional, gestionada por aquella siempre polémica técnica/disciplina como es la planificación, que, para el caso del proceso político chileno, en momentos de una Dictadura cívico-militar, la misma fue siempre poco valorada en la gestión del ‘Estado y el Desarrollo’ durante esa sombra que duró 17 años sobre nuestro país. No había compatibilidad entre la práctica de la planificación que se venía ejecutando en Chile previo 1973 y Latinoamérica hasta el día de hoy en las particularidades de cada país v/s el modelo de desarrollo neo-liberalizante que se esculpió desde esa década de los 70’.

Así, Arenas Vásquez, vía esta técnica/disciplina de la planificación, perfiló y propuso contenidos a estas “relaciones espaciales de poder”, haciendo de las definiciones de descentralización un sello indeleble de su trayectoria académica y profesional. Más autonomía a las regiones, más autonomía a los espacios locales era la consigna, ello, en la unidad de la tradición del espacio geográfico chileno, proyectada tal situación a cualquier lugar del mundo (unidad en la diversidad como se indica por estos días). Aún se recuerdan esos cursos de geografía económica como de planificación regional, en cuanto posibilidades analíticas en estos conceptos descentralizadores y, de ahí en más, la proyección hacia los instrumentos de planificación regional, local, tanto urbanos como rurales. Por supuesto, todo revertido de una mirada prudentemente crítica (pero crítica) e irreverencia analítica (ejemplos del cotidiano, hasta cuando se le debían rendir exámenes).

Cual libreto pedagógico formativo, secuencialmente sincrónico y, en oportunidades de forma asincrónica, recogió las posibilidades de entender de mejor manera estas “relaciones espaciales de poder”, cuando coloca en el centro la idea de Ordenamiento del Territorio, situación ineludiblemente anclada a las anteriores, debelando sistemáticamente, cómo los diferenciados actores productores de espacio geográfico (territorio y lugar) en función de sus intereses, explicaban las desigualdades socioterritoriales, las fragmentaciones cohesivas de la población, entre otros, pero, también a su vez, mostrando alternativas de mejoramiento continuo en una relación inter-escalar de “voluntades políticas” que debían disponer los “diferenciados actores situacionales” en cada escala geográfica. Proyecto político se llamaba eso. 

Ciertamente, la ciencia geográfica que ha ido esculpiendo, tiene el sello analítico de la interdisciplinariedad, sin escabullir, lo siempre escabullible por algún cultivo del objeto de estudio de la geografía, la política, en su ejercicio y en su teoría. El profesor Arenas Vásquez, nunca dejó (a dejado) de entender el espacio geográfico como no neutro. Sus preocupaciones por el Desarrollo, la Planificación y Ordenamiento del Territorio dan cuenta de ello, en tanto instrumentos funcionales a zonas/regiones litorales, depresión intermedia, pre y cordilleranas, espacios aislados, todo ello, además mediado por la preocupación de los riesgos naturales (ineludible, por supuesto) sea por mala intervención/apropiación humana de los espacios en lo local, regional o nacional, o bien global, cuando del cambio climático se refiere. 

Conviene indicar, que sus aportes a la ciencia geográfica, fuera de integrar propuestas de pregrado de geografía como de postgrados (magister y doctorado), son valiosos para las lecturas de geopolíticas diversas, esto es, tanto las convencionales, como las críticas, o sus síntesis posibles, dado que el sistemático estudio de la “cosa territorial nacional-regional-local” en sus diversos instrumentos analíticos y de política pública, son herramientas contribuyentes a esa lectura, a ese análisis.

La geografía de las geógrafas y de los geógrafos, por cosa ontológica tiene vocación de interdisciplinariedad, en el cultivo de la singularidad que reviste el análisis de la “cosa espacial-geográfica-territorial-lugar”, más cuando se coloca el acento en las transiciones político-territoriales en las cuales se deben regularmente entender las sociedades en diversas escalas, máxime en escenarios de flujos y reflujos sociales, políticos, económicos y culturales donde el proceso de la globalización o híper-globalización los intensifican o contienen. En ese sentido Arenas Vásquez, producto de su análisis regular de estas materias, ha sabido dialogar sin pudor en otras disciplinas para permitir mejor comprensión, sobre todo en los procesos de descentralización que redundan en más democracia, los cuales ha estudiado desde lo teórico, pero también desde lo práctico, sello indeleble e irrefutable que lo hace merecedor de este reconocimiento por parte de sus pares, justificándose, además, la connotación del mismo, esto es, un premio nacional de geografía con aroma a descentralización y más democracia.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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