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Evelyn, ¿el despertar de la centroderecha? Opinión Agencia Uno

Evelyn, ¿el despertar de la centroderecha?

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Germán Silva Cuadra
Por : Germán Silva Cuadra Psicólogo, académico y consultor
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El regreso de Evelyn 2.0 le está empezando a dar un nuevo aire a una centroderecha que constató como el proyecto refundacional de los republicanos, ese que transformaría al país en corto tiempo, se diluye entre la falta de capacidad de conducir un proceso distinto.


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Hace poco más de dos meses, Evelyn Matthei volvió a la arena política, de la mano de un espacio de radio. Y no fue un simple retorno.

De a poco, la exalcaldesa se ha convertido en la líder más importante de la centroderecha, un sector que pareció sucumbir ante la atracción del poder que representaba José Antonio Kast de cara a la segunda vuelta presidencial.

No olvidemos la fuga masiva y el descuelgue de militantes históricos de Chile Vamos incluso antes de la elección de noviembre. De hecho, Carlos Larraín, Codina, Carter, Camila Flores -entre muchos otros- hicieron público su respaldo temprano al representante republicano, asumiendo la derrota de Evelyn como un hecho, y por supuesto, dándole un tiro de gracia a la candidatura de la exsenadora.

Dicen por ahí que la venganza es un plato que se sirve frío. Recordemos, que Matthei fue víctima de una de las historias más sórdidas de la historia política chilena, solo equivalente a la que la propia Evelyn protagonizó unas décadas antes, con el famoso caso de espionaje político, el “kiotazo”.

Utilizando un escabroso montaje y edición de videos previos, un grupo de personas vinculadas a la campaña de Kast -de acuerdo con denuncias del propio comando de la exalcaldesa- orquestaron un plan para dar a entender que la en ese entonces candidata sufría severos problemas de salud mental. Por cierto, nunca dieron la cara, ni menos reconocieron las conductas y el daño provocado.

Y aunque Matthei denunció una campaña “asquerosa” en su contra, sus aliados de la UDI, RN y Evópoli, no fueron capaces de denunciar la canallada. Es más, guardaron un pragmático y poco leal silencio.

A tanto llegó la soledad y el abandono de la centro derecha hacia Evelyn, que fue la propia candidata quien tuvo que jugar una carta que se interpretó como muy poco decorosa, pese a que fue la única forma que tuvo Matthei para visibilizar la estrategia en su contra: dar por cerrada la campaña “asquerosa” y decirle a Kast en la cara -en uno de los últimos debates- que lo perdonaba.

Evelyn Matthei, una vez que perdió, optó por emprender su propia travesía por el desierto durante más de cuatro meses. A regañadientes concurrió la noche del 14 de diciembre a felicitar a Kast, pese a que en ningún momento dijo que lo apoyaría en segunda vuelta.

De ahí en adelante, la excandidata se dedicó a apoyar emprendimientos, hablar de plantas y jardines. Su rostro y actitud había cambiado. Más tranquila, calmada y sonriente. Hasta más joven se le ve.

Hasta que decidió dejar la zona de confort y volver a la arena política, dar vuelta la página. Por supuesto, el momento elegido no podía ser mejor. El gobierno con una desaprobación que supera por lejos la aprobación, ministros enredados y peleados entre sí -Poduje insiste en todos los tonos contra Quiroz-, con un cambio de gabinete a los dos meses de ejercicio en el poder, tres subsecretarios menos, 23 Seremis renunciados, con el flanco de la seguridad aún abierto, un proyecto de ley miscelánea criticado desde distintos sectores y una centroderecha que se ve bastante incomoda dentro de un gobierno que no les pertenece.

Evelyn regresó a la contingencia desde una tribuna privilegiada -columnista de radio- desde donde lanzó sus primeros dardos hacia el proyecto de ley emblemático de Kast. Barrió con la idea de eliminar las contribuciones sin distinción, puso en duda que las medidas de Quiroz generen nuevos empleos, ironizó con el concepto que Kast utilizó en la campaña, ese del país en ruinas, y por supuesto, reivindicó la forma de hacer política, criticando el manejo político y el tono utilizado por La Moneda.

Fue como si la exalcaldesa hubiera abierto una compuerta que contenía a un sector que cuadró sus filas con Kast por pragmatismo y conveniencia, pero que no ha abandonado su proyecto.

Y vaya las paradojas de la vida, la centroderecha pareciera estar experimentando la misma sed del socialismo democrático, cuando empezó, tímidamente, a arrimarse a Boric, hasta terminar gobernando a sus anchas con Tohá, Elizalde, Marcel en los puestos claves de La Moneda.

Sin duda, Matthei comenzó a marcar una pauta, despertando a una centroderecha que abdicó sin condiciones para estar en el poder. El regreso de Longueira a la primera plana, la disidencia de Diego Shalper en la AC contra Grau -y vaya que ha recibido ataques- son señales de que Chile Vamos -hace unos pocos meses varios dirigentes realizaron el funeral de esa coalición- y las serias disputas entre republicanos y los UDI, RN y Evópoli a propósito de la ley miscelánea, demuestran que el sector aún tiene mucho que decir.

Pero volvamos al rol de Evelyn Mattehi. La excandidata presidencial ha dado un salto significativo en estas semanas, pasando a marcar la agenda política del sector. Invitada a todos los matinales de TV ha sido capaz de instalar temas de debate. Además de expresar duras críticas a los proyectos de ley que el Ejecutivo impulsa en el parlamento, Evelyn ha proyectado un liderazgo transversal -con guiños, incluso, a la centro izquierda-, como cuando apoyó a la Macarena Lobos, ex ministra de Boric, para asumir la Secretaria General del Senado o el respaldo que le entregó a Bachelet para la ONU.

A propósito del brutal asesinato del niño de 12 años, Matthei cuestionó con vehemencia al gobierno con la sentencia “prometieron el mejor plan contra la delincuencia y no tenían nada, nada…eran mentiras…”.

Y el broche de oro y señal de que está recuperando el espacio público privilegiado que tenía cuando lideraba todas las encuestas hace un año, fue el round que la enfrentó a uno de los rostros de la derecha más dura, Agustín Romero.

El diputado republicano la criticó por el apoyo a Lobos, refregándole el quinto puesto en la presidencial. Pero la respuesta de la exalcaldesa no se hizo esperar.

Con un certero y agudo “devuelva primero las horas extras injustificadas”, Evelyn trajo de vuelta el escándalo que se vivió en la Municipalidad de Santiago -en que Romero era asesor-, cuando el hoy diputado apareció cobrando $ 66.000.000 en horas extras. La investigación del caso reveló en su momento que éste había firmado sistemáticamente asistencias al municipio entre las 7.30 y 20.00 horas todos los sábados, domingos y festivos. Sospechoso, por decir lo menos.

En lo que no hay ninguna duda, es que el regreso de Evelyn 2.0 le está empezando a dar un nuevo aire a una centroderecha que constató cómo el proyecto refundacional de los republicanos, ese que transformaría al país en corto tiempo, se diluye entre la falta de capacidad de conducir un proceso distinto al que muchos otros intentaron y la realidad.

Porque si hay algo en que Chile Vamos hizo un aporte en estos largos treinta y seis años desde que retornó la democracia es a dar estabilidad al país y capacidad de buscar acuerdos beneficiosos para todos.

Después de todo Evelyn sabe perfectamente, que para gobernar se necesitan acuerdos, negociaciones, empatía y capacidad de acoger al otro. Todo eso que el proyecto de reconstrucción no ha logrado consensuar, ni menos convencer a sus adversarios.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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