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Jorge Costadoat en respuesta a Tomás Henríquez

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Por: Jorge Costadoat. Profesor de Teología. Sacerdote jesuita


Sr. Director,

Por su intermedio respondo a Tomás Henríquez.

Tomás, me alegra tu conversión. También me alegra que tus padres hayan reencontrado a la Iglesia después de haberse sentido excluidos de ella.

A mí me gustaría que te alegres con la gente que por adulterio o porque sin quererlo el matrimonio se les hizo pedazos, por tantos que han rehecho una familia con lo que les quedó del naufragio, encontrarán ahora en la Iglesia una doctrina que traduzca la Buena noticia que Jesús les proclamaría en nombre de un Dios que siempre abre puertas. Este Jesús fue eliminado precisamente por los que cerraban la puerta a los que no estaban a la altura del cumplimiento de la Ley mosaica. Lamentablemente este fariseísmo se ha replicado en la Iglesia católica durante dos mil años.

Por eso hoy muchos estamos contentos con que, como resultado del Sínodo sobre la familia, se ofrecerá a quienes fracasaron en su matrimonio y necesitan que la Iglesia les dé la mano, procedimientos de acompañamiento y de discernimiento que les permitan comulgar en la misa.

Los eclesiásticos que siguen pensando que todos los divorciados vueltos a casar son adúlteros y que mientras no desarmen sus segundas familias no deben acercarse a comulgar, van exactamente en contra del Evangelio. Una cosa es el Evangelio, otra la doctrina. El Evangelio es un fin, la doctrina un medio. Cuando este medio deja de servir, en el nombre del Evangelio hay que cambiarlo. Los eclesiásticos que después del progreso doctrinal del Sínodo sigan tratando a los divorciados vueltos a casar como adúlteros, se encontrarán en pecado.

Me alegra Tomás el vigor de tu fe y de tu amor a la Iglesia. Pero vienes llegando. Ojalá que no hagas el camino al revés.

Con afecto

Jorge Costadoat

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