Respuesta a Patricio Fernández: «Que la derecha no tenga la sartén por el mango no significa que debamos freírla en ella»
Señor Director:
En una columna publicada en su medio, Patricio Fernández hizo un llamado a sus pares a “mirar hacia todas las direcciones y amasar mayorías atentas a las minorías”. Su frase es valorable, pues es el ánimo necesario para una Constitución que pretende ser la casa de todos. Sin embargo, la intención se empaña en los hechos.
El mismo convencional describe la votación de la semana pasada en su comisión como una gran epopeya: su colectivo habría retirado sus iniciativas propias en pos de lograr una mayoría. No obstante, la cosa no fue tan así.
La iniciativa 12-4 presentada por el conglomerado de Fernández en materia de titularidad, finalidad, sujetos obligados, entre otras, era una propuesta razonable, con una apropiada técnica jurídica y respetuosa de nuestra tradición constitucional. De haber permanecido, probablemente hubiese tenido el apoyo desde Teresa Marinovic hasta el Frente Amplio, es decir, aproximadamente 20 de los 17 votos necesarios para aprobar una norma en comisión.
¿Qué pasó? Resulta extraño que un colectivo político rechace la posibilidad de que se aprueben sus propuestas de norma teniendo los votos para ello. En lugar de seguir tal lógica, retiraron su propuesta, y optaron por cuadrarse con la extrema izquierda en iniciativas de dudosa redacción y plagadas de conceptos ambiguos. ¿La razón? Todo parece indicar que prefirieron ceder antes que aparecer en la foto con la derecha, que es un paria para sus socios en la izquierda. ¿Construir juntos? Del dicho al hecho hay –aún– un largo trecho.
Jorge Hagedorn
IdeaPaís