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Desinformación: un problema político

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Por: Matías Jeanneret


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Señor Director:

El escándalo por la Comisión Asesora contra la Desinformación no es por la instancia en sí misma, sino por aquello que la rodea. ¿De dónde viene? Del poder político. ¿Dónde se planeó? En un programa político. ¿Cómo se gestó? Por una orden política. ¿Cómo se integra? Por cupos académicos establecidos desde el poder político. ¿Quién la supervisa? El poder político. ¿A quién va a asesorar? A dirigentes políticos. ¿Qué se esperan? Acciones políticas.

Ya lo dijo el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, Michael Greenspon: “Debe haber preocupación cuando los Gobiernos se involucran en forma directa en el análisis de información, expresión, medios o periodismo”. Si el combate contra desinformación queda envuelto por un manto político, entonces ciega será su acción, disputado su impacto y peligrosas sus consecuencias. Paradójico, al menos.

Matías Jeanneret

Estudiante de Periodismo

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