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“Me miran y me ignoran”: la indiferencia a la profesión docente

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Por: Varias académicas


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Señor Director: 

Hace un par de semanas nos impactó el relato de una estudiante de pedagogía que, realizando su práctica profesional, vive la indiferencia de sus estudiantes. Este relato se volvió viral y terminó con la futura docente con prohibición de ingreso a su centro de práctica. Lo vivido por la estudiante nos deja mucho a reflexionar como sociedad. Al decir ella “me miran y me ignoran”, no solo se refiere a sus estudiantes, sino que nos emplaza a quienes tenemos como convicción que nuestro país requiere los mejores profesores/as para formar una sociedad más justa y democrática, y que la estamos ignorando.

Este viral es símbolo de la indiferencia hacia la profesión docente, en especial a quienes se encuentran en su formación inicial y que, como la practicante, un día tomaron la decisión de iniciar esta carrera con la convicción de que les permitiría contribuir al desarrollo del país, pero hoy se sienten ignorados/as.   

También, emplaza a la política pública a repensar la carrera profesional docente incorporando nuevos ámbitos, como el bienestar emocional y profesional de quienes se forman y la ejercen. Para esto resulta urgente replantearse la trayectoria profesional individual que tiene como base la competencia y rendición de cuentas de quien ejerce la docencia, generando una carrera que favorezca el trabajo colaborativo de las comunidades y la permanencia de los docentes en ella.  

Hace además un llamado a las instituciones formadoras de futuros/as docentes a replantearse los sistemas de acompañamiento y mentoría a sus estudiantes, donde se generen las condiciones necesarias para fortalecer su desarrollo profesional teniendo como base su bienestar emocional y de esta forma asegurar su permanencia en el sistema. 

El problema de la indiferencia es más amplio en nuestra sociedad. Todos/as nos quejamos de la mala comunicación, de la violencia que existe entre los niños, niñas y jóvenes, pero cada actor tiene su campo de acción, operando desde la indiferencia a situaciones de fondo. Al menos en las instituciones formadoras de docentes, esta situación nos interpela a modificar la forma en que los y las estudiantes en práctica se incorporan a los centros educativos. ¿Qué papel le otorgamos al vínculo afectivo entre los estudiantes en práctica, docentes y alumnos para promover el aprendizaje? ¿Cómo se forma una comunidad de aprendizaje que los haga parte? Pareciera que estamos esperando una disposición absoluta e incondicional del alumnado a responder a cualquier persona externa que se introduce en sus aulas, sin hacer conexiones que les permitan comprometerse con el aprendizaje colectivo. Sabemos de sobra que primero debe existir un vínculo emocional. Y para esto el futuro profesorado debe contar con formación para crear ambientes nutritivos para el aprendizaje, donde el centro de práctica genere las condiciones para que se alcance. ¿Es parte de lo que hacemos actualmente? Respondiendo al título de esta nota: ¿Quién ignora a quién? 

Lo que le sucedió a la estudiante en práctica es un símbolo de la indiferencia frente a la formación del futuro profesorado donde las instituciones formadoras, centros de prácticas, docentes mentores y estudiantes son parte del proceso. No desde una perspectiva instrumental, sino en cómo construimos sociedad, un proyecto en común donde legitimamos al otro/a y generamos condiciones para su desarrollo.  

No seamos indiferentes al desafío de formar profesores/as, comprendiendo que son personas que están en proceso formativo y que requieren un acompañamiento que parta desde el compromiso afectivo con su rol, como factor primordial para crear climas de aula basados en el aprendizaje colectivo. Como sociedad nuestro rol formador es fundamental, y tanto instituciones como centros de práctica deben abrir las puertas a la dimensión afectiva. El camino para transformarse en profesor/a es progresivo y debe ser acompañado y retroalimentado con participación de todos quienes les formamos.

Pilar Guzmán Córdoba, Académica UAHC

Florencia Gómez Zaccarelli, Académica PUC

Viviana Gómez Nocetti, Académica PUC

Paz González Vallejos, Académica PUC

Pablo Gutiérrez Rivera, Académico PUC

 

 

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