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¡Cuidar/nos es resistir!

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Por: Pedro Castro y Paula Correa


El Mostrador Fuente Preferida

Señor director:

En el marco de un nuevo Día Internacional de las Mujeres queremos volver a poner los cuidados al centro. Históricamente, cuando se habla de cuidados, éstos se entienden como una labor propia de las mujeres, distorsión muy instalada en el Chile actual.

Si atendemos a las estadísticas nacionales, estas revelan que las actividades de cuidado forman parte de los trabajos no remunerados que más tiempo requieren. Durante 2023 en nuestro país se levantó el Informe “Hablemos de Cuidados”, un esfuerzo del Ministerio de Desarrollo Social y ONU Mujeres en el cual se brinda evidencia de que las principales problemáticas y necesidades se relacionan hoy con el acceso a la educación, en especial a espacios educacionales inclusivos, así como también al uso de los tiempos y la dificultad para compatibilizar armoniosamente los cuidados con otro tipo de actividades.

Esto ilustra el hecho de que ser cuidadora/e es una condición que define la configuración tanto de la rutina como del posible desarrollo de un proyecto vital. La vía comunitaria y colectiva puede ofrecer una respuesta liberadora y transformadora para abordar las problemáticas y necesidades que han emergido entorno a los cuidados, tal como plantea la autora feminista Bell Hooks. Con la generación de espacios afectivos, fundados en pilares valóricos como el respeto, la solidaridad y el compañerismo, es que podemos cuidar como un ejercicio común que posibilite condiciones materiales para que las personas desarrollen una vida libre y plena.

En este sentido el movimiento feminista en Chile ha sido un espacio afectivo en el que se ha ido visibilizando e impulsando esta temática, buscando propiciar ejercicios de cuidado que den lugar a procesos de liberación y transformación, no sólo para las/les activistas y participantes del movimiento, sino en diferentes ámbitos de la vida social.

Al referirnos a los cuidados hablamos del desarrollo y la construcción de la vida cotidiana, lo que está directamente relacionado con las prácticas de cómo cuidamos a las personas en nuestra vida y cómo nos cuidamos individualmente, un asunto que ha sido relegado a un segundo y tercer plano en una sociedad neoliberal que, ante todo, demanda productividad.

Es ahí donde podemos concluir que el cuidar de otros y cuidarnos es generar espacios de resistencia. Estamos resistiendo activamente a través de compartir un café; al darnos unos minutos para preguntarnos con genuino interés cómo estamos; o al considerar y permitir/nos espacios de ocio sin culpa frente a este sistema que ha impuesto el rendimiento y el exitismo profesional como referencias para medir y valorar nuestra vida. Estos gestos y acciones que pueden parecer tan mínimos pueden, a su vez, ser claves para el desarrollo de una vida plena. Por eso decimos libremente: ¡Cuidar/nos es resistir!

Pedro Castro, psicólogo Dirección de Géneros y Diversidades UAHC
Paula Correa Agurto, directora de Géneros y Diversidades UAHC

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