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Arquitectura en la encrucijada

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Por: Álvaro Farrú Betinyani


Señor Director:

El desistimiento de Cencosud de construir un mall en Vitacura vuelve a mostrar las crecientes dificultades que enfrentamos los arquitectos al someternos a las evaluaciones de municipios y ministerios.

Cada año se agregan nuevas exigencias a la extensa lista de requisitos para obtener un permiso de edificación. Y en proyectos como un mall, además, se deben cumplir regulaciones viales y ambientales revisadas por distintas Seremis, lo que vuelve el proceso aún más lento y engorroso.

Como resultado, la arquitectura queda relegada y todo deriva en un interminable papeleo. Obtener un permiso ya no depende del cumplimiento normativo, sino de la interpretación discrecional de las autoridades de turno.

Más allá de la conveniencia de un mall en ese sector —permitido por el plan regulador— lo preocupante es que ya no existe certeza de que un proyecto que cumple la ley pueda avanzar. Esto pone en riesgo el desarrollo de la profesión y la posibilidad de aportar buena arquitectura a la ciudad, reemplazándola por edificios que solo buscan responder a un petitorio interminable. No vaya a ser cosa que los cuidados del sacristán terminen matando al señor cura, porque la ciudad entera lo lamentará.

Álvaro Farrú Betinyani

Académico, Facultad de Arquitectura y Arte UDD

 

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