El PACE no es gasto: es movilidad social
Señor Director:
El pasado 21 de abril, el Ministerio de Hacienda emitió un oficio que recomienda descontinuar el Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (PACE). En un país donde solo el 13,9% del quintil más vulnerable accede a la educación superior, eliminar el principal mecanismo de acción afirmativa universitaria no es eficiencia fiscal: es profundizar una brecha ya documentada.
Según datos del Mineduc, PACE opera en 29 universidades y beneficia a 119.000 estudiantes. Un estudio de la DIPRES realizado bajo Piñera II muestra que PACE aumenta la probabilidad de acceder a universidades y carreras a las que los estudiantes no habrían podido entrar sin él. Similarmente, otro estudio de ese mismo año muestra que estudiantes PACE obtienen calificaciones universitarias equivalentes a sus pares regulares pese a puntajes 200-300 puntos inferiores en pruebas estandarizadas. Esto no refleja menor capacidad, sino la desigualdad de origen que las pruebas reproducen y que el mercado, por sí solo, nunca corregiría.
Eliminar el PACE no es neutralidad fiscal: es una decisión sobre quién tiene derecho a la movilidad social en Chile. Clausurar este programa cierra la principal vía de acceso a la educación superior para los jóvenes más talentosos de los establecimientos más vulnerables del país.
José Ignacio Calderón, Investigador y Economista
Universidad de Chile