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La vigencia de Polanyi: el doble movimiento

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Por: Álvaro Muñoz Ferrer


Señor director:

En una reciente columna, Carlos Peña recurrió a la obra más influyente de Karl Polanyi para describir lo que a su juicio representa el proyecto misceláneo presentado por el gobierno de José Antonio Kast: una gran transformación fundada sobre las ideas de Hayek. En particular, el rector observa en dicho proyecto un “gigantesco intento por cambiar la estructura de la vida social chilena por la vía de transferir recursos y riqueza desde el Estado a los particulares”.

Si bien la lectura de Peña es sumamente pertinente, pues devela una intención ideológica detrás de un paquete de medidas que parece estar inspirado únicamente en la técnica económica, se queda en el diagnóstico y no desarrolla uno de los aportes centrales de la obra de Polanyi: el concepto de doble movimiento. Según el pensador austrohúngaro, a la expansión de la lógica mercantil propia de un sistema de mercados autorregulado, que exigía una economía desincrustada de la sociedad, le siguió una etapa de resistencia social heterogénea, surgida espontáneamente como forma de protección de ciertos ámbitos humanos que, por su naturaleza, no podían simplemente quedar entregados a las leyes de oferta y demanda.

Esta idea del doble movimiento no sólo permite explicar el colapso de la civilización del siglo XIX, sino que conserva su potencial descriptivo en el presente. En 2012, Michael Levien y Marcel Paret analizaron datos de opinión pública en 20 países durante la década de 1990 y encontraron evidencia significativa de un contramovimiento global latente en la forma de un aumento generalizado en el deseo de reinsertar los mercados en el entramado social y político. Este rechazo a la autorregulación de los mercados, concluyen los autores, aún podría articularse políticamente y muestra que el doble movimiento tiene “cierta base objetiva en la opinión pública global”.

En consecuencia, si Peña tiene razón y el proyecto misceláneo es efectivamente un instrumento para definir una configuración social con mayor desregulación y menor presencia de lo público en la vida de las personas, entonces, siguiendo el enfoque polanyiano, es probable que aquello genere una demanda de protección que podría permanecer en estado de latencia o articularse en formas impredecibles de resistencia. La advertencia de Polanyi, entonces, conserva plena vigencia en el siglo XXI.

Álvaro Muñoz Ferrer

Doctor en Filosofía

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