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Redes sociales y menores: formar en el uso responsable de la tecnología

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Por: Andrés Benítez


Señor director:

La discusión sobre restringir el acceso a redes sociales en menores de 16 años, impulsada recientemente por países como Australia y Francia, abre un debate urgente que Chile no puede seguir postergando: la protección de la salud mental y el desarrollo de niños y adolescentes en el entorno digital.

La evidencia —y la experiencia cotidiana en colegios y familias— muestra que el uso temprano y sin supervisión de estas plataformas no es neutro. Ansiedad, problemas de sueño, dificultades de concentración y una creciente dependencia de la validación digital son parte de un fenómeno que ya se manifiesta con fuerza en las salas de clases.

Sin embargo, reducir esta discusión solo a la prohibición sería insuficiente. El desafío es más profundo. No se trata únicamente de limitar el acceso, sino de formar en el uso responsable de la tecnología, desarrollar habilidades de autorregulación y fortalecer el pensamiento crítico desde edades tempranas.

En este escenario, el rol de las familias y los establecimientos educacionales es insustituible. La supervisión activa, el establecimiento de límites claros y el fomento de espacios libres de pantallas son medidas concretas que pueden marcar la diferencia. A esto se suma la necesidad de exigir mayor responsabilidad a las plataformas tecnológicas, cuyo diseño muchas veces promueve el uso excesivo y la exposición a contenidos inadecuados.

Hoy, más que nunca, necesitamos avanzar hacia un equilibrio. Proteger la infancia no implica negar la tecnología, sino acompañar su uso con criterio, responsabilidad y sentido formativo.

Postergar esta discusión solo profundiza un problema que ya está impactando el bienestar emocional de toda una generación.

Andrés Benítez
Subdirector de Formación y Convivencia
Fundación Nocedal

 

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