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Salud mental y recortes

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Por: Rosario Alomar y  María Ignacia Carrasco


Señor Director:

A pocos días del Día Mundial de la Salud Mental Materna (6 de mayo), que este año conmemora una década de poner la salud de madres y bebés en el centro de la agenda, en Chile se discute el debilitamiento de programas esenciales de salud mental, prevención del suicidio y protección a la infancia.

Las medidas propuestas afectan directamente los espacios donde la salud mental perinatal se previene, detecta y trata: la atención primaria y las redes de apoyo temprano, incluyendo Chile Crece Más. Su erosión impacta a mujeres en el periodo perinatal, a sus hijos y a sus familias, con consecuencias intergeneracionales bien documentadas sobre el desarrollo cognitivo, emocional y vincular de los hijos.

La evidencia es consistente. La curva de Heckman, del Nobel James Heckman, muestra que la inversión en los primeros años de vida es la más costo-efectiva del ciclo vital. Un estudio británico estima que no tratar la salud mental perinatal implica un costo social cercano a £8,1 mil millones por cohorte anual de nacimientos, la mayor parte asociada a consecuencias en los hijos. Invertir en prevención y tratamiento oportuno no es solo clínicamente necesario: es económicamente más razonable.

Sostener a quienes crían no es una política dirigida solo a las madres: es una decisión estructural sobre qué priorizamos como sociedad, y dice mucho de lo que valoramos.

Como escribió Gabriela Mistral: “El futuro de los niños siempre es hoy. Mañana será tarde”.

Rosario Alomar
Psiquiatra Perinatal
Grupo de Trabajo de Salud Mental Perinatal
SONEPSYN

María Ignacia Carrasco
Psiquiatra Perinatal
Coordinadora Grupo de Trabajo de Salud Mental Perinatal
SONEPSYN

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