Chile envejece: un llamado urgente a la clase política para un nuevo pacto social
Señor director:
Chile atraviesa una transición demográfica tan acelerada como silenciosa. Por primera vez, las defunciones han superado a los nacimientos, y las proyecciones indican que hacia 2070 cerca de la mitad de la población será adulta mayor (personas de 60 años o más). No es solo una cifra: es un cambio estructural que redefine nuestra convivencia y nuestro modelo de desarrollo. Este proceso —denominado “invierno demográfico”— expone tensiones profundas.
Persisten desigualdades de género en las labores de cuidado, que afectan la participación laboral y la autonomía económica de las mujeres. Al mismo tiempo, se amplifican brechas sociales: no todos envejecen en las mismas condiciones, y el acceso a salud, pensiones y calidad de vida sigue siendo desigual.
El Estado enfrenta así el desafío de adaptarse a una sociedad longeva. Los sistemas diseñados para una población joven hoy resultan insuficientes. Se requiere repensar las políticas públicas en salud, seguridad social y educación, no como ajustes marginales, sino como transformaciones de fondo.
Pero este escenario también abre una oportunidad: redefinir nuestro contrato social desde una perspectiva humanista. Envejecer debe ser una etapa digna, autónoma y con sentido.
La clase política tiene aquí una responsabilidad ineludible. Superar el corto plazo y asumir este desafío como política de Estado es urgente.
Se requieren acuerdos transversales y una visión que trascienda los ciclos electorales. Chile debe anticiparse. El desafío no es solo vivir más años, sino vivirlos mejor.
Sergio Lavandero González
Presidente, Instituto de Chile y Academia Chilena de Ciencias