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Chile envejece: un llamado urgente a la clase política para un nuevo pacto social

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Por: Sergio Lavandero González


Señor director: 

Chile atraviesa una transición demográfica tan acelerada como silenciosa. Por primera vez, las defunciones han superado a los nacimientos, y las proyecciones indican que hacia 2070 cerca de la mitad de la población será adulta mayor (personas de 60 años o más). No es solo una cifra: es un cambio estructural que redefine nuestra convivencia y nuestro modelo de desarrollo. Este proceso —denominado “invierno demográfico”— expone tensiones profundas. 

Persisten desigualdades de género en las labores de cuidado, que afectan la participación laboral y la autonomía económica de las mujeres. Al mismo tiempo, se amplifican brechas sociales: no todos envejecen en las mismas condiciones, y el acceso a salud, pensiones y calidad de vida sigue siendo desigual. 

El Estado enfrenta así el desafío de adaptarse a una sociedad longeva. Los sistemas diseñados para una población joven hoy resultan insuficientes. Se requiere repensar las políticas públicas en salud, seguridad social y educación, no como ajustes marginales, sino como transformaciones de fondo. 

Pero este escenario también abre una oportunidad: redefinir nuestro contrato social desde una perspectiva humanista. Envejecer debe ser una etapa digna, autónoma y con sentido. 

La clase política tiene aquí una responsabilidad ineludible. Superar el corto plazo y asumir este desafío como política de Estado es urgente. 

Se requieren acuerdos transversales y una visión que trascienda los ciclos electorales. Chile debe anticiparse. El desafío no es solo vivir más años, sino vivirlos mejor.

Sergio Lavandero González

Presidente, Instituto de Chile y Academia Chilena de Ciencias

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