El factor humano en un mundo de IA
Señor director:
En los últimos meses se ha intensificado el debate público sobre inteligencia artificial y empleo. La mayoría de esa discusión gira en torno a qué tareas serán automatizadas y qué nuevas competencias serán necesarias. Es una conversación válida, pero incompleta.
Lo que Humberto Maturana y Francisco Varela describieron hace décadas como autopoiesis —la tendencia de los sistemas vivos a preservar su organización antes de adaptarse— explica con más precisión lo que ocurre en las organizaciones cuando se escala la IA: las personas no calculan racionalmente cómo adaptarse. Primero intentan seguir siendo lo que son. Ignorar eso no es un error de comunicación interna. Es una falla de liderazgo.
Erik Brynjolfsson, del MIT, ha documentado que la tecnología amplifica capacidades humanas cuando el proceso está liderado desde las personas. Cuando no lo está, produce resistencia, fuga de talento y adopción superficial. Chile tiene hoy decenas de organizaciones, públicas y privadas, invirtiendo en plataformas de IA sin invertir equivalentemente en acompañar a las personas que deben habitarlas.
La pregunta que falta en este debate no es cuántos empleos perderemos, sino cuántos líderes estamos formando que sepan conducir este proceso desde el factor humano. Esa es la conversación urgente para el futuro de la humanidad en la era de la IA.
Nicolás Ocaranza.
Vicerrector Académico, AIEP