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Del discurso a la acción: la deuda de Chile con las personas mayores

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Por: Sofía Rivas Rufin


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Señor Director:

En una ceremonia presidida por el Presidente Kast, esta semana se celebró la promulgación de la Ley Integral de Personas Mayores. Valoramos profundamente este avance, pues contamos al fin con un cuerpo legal que garantiza el ejercicio pleno de sus derechos. Sin embargo, sin presupuesto asignado, su implementación efectiva es incierta.

Pero no es la única diferencia entre el discurso y la acción. El silencio respecto a las personas mayores en la Cuenta Pública Presidencial, la inactividad de la Mesa Intersectorial de Adaptación Digital para Personas Mayores y el recorte presupuestario a los talleres de inclusión digital de SENAMA son señales de alerta de una gestión en que las personas mayores no están teniendo cabida ni prioridad.

Chile enfrenta un desafío demográfico urgente que, lamentablemente, está siendo abordado y relevado sólo desde una de sus dos dimensiones: la baja natalidad, reflejada en iniciativas como el Plan Chile Renace. La otra arista —el acelerado envejecimiento y la alta esperanza de vida de Chile, la segunda más alta de América Latina— parece haber desaparecido de la política pública, y solo aparece tímidamente en una propuesta de exención de contribuciones para un grupo minoritario.

Esperamos que tanto el Gobierno como el sector privado y la sociedad en su conjunto integren en su agenda a este 20% de la población. El envejecimiento es un desafío colectivo, y su respuesta debe serlo también.

Sofía Rivas Rufin
Directora Ejecutiva Conecta Mayor UC

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