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Magnífica humanidad y universidad en tiempos de IA

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Por: Claudia Bascur y Ruth Espinosa


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Señor Director:

¿Cuál es el rol de la universidad cuando la tecnología avanza más rápido que la capacidad de la sociedad de comprenderla?

John Henry Newman la definía como un “lugar de enseñanza del saber universal”, mientras que Ortega y Gasset sostenía que debía transmitir el “sistema de ideas vivas” que permiten comprender el propio tiempo. Ambas miradas coinciden en que la universidad no solo forma profesionales, sino que entrega sentido al conocimiento.

La inteligencia artificial puede personalizar aprendizajes, acelerar procesos y mejorar servicios. Sin embargo, también plantea dilemas sobre la verdad, el empleo y la equidad. El desafío, entonces, es orientar la explotación de la IA hacia el bien, poniendo su potencial al servicio de las personas.

Magnifica Humanitas advierte que la tecnología “no es neutral”, porque refleja a quienes la diseñan y utilizan.

Desde esa perspectiva, la universidad sigue siendo insustituible. No basta con enseñar herramientas: debe formar criterio, promoviendo un “discernimiento compartido” y un “lenguaje común” sobre la verdad, la dignidad y el bien común.

También advierte el riesgo de una nueva Babel: una construcción poderosa que puede sacrificar la dignidad en nombre del rendimiento. Frente a ello propone ser “constructores de comunión, no arquitectos de Babel”.

En este contexto, la universidad debe reforzar el pensamiento crítico. La inteligencia artificial puede apoyar su labor, pero no reemplazar su misión formativa.

Claudia Bascur, Vicerrectora de Transformación Digital de la Universidad Andrés Bello

Ruth Espinosa, Directora de Formación General de la Universidad Andrés Bello

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