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La calle no se resuelve con cárcel

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Por: Mesa Calle Comunidad de Organizaciones Solidarias


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Señor director:

Una persona que duerme en la calle ha perdido casi todo: su hogar, una cama, un baño, un lugar seguro donde comer, asearse y proteger a su familia. Las personas llegan a esa situación después de una cadena de quiebres y exclusiones. Según el Censo 2024, en Chile hay más de 21 mil personas viviendo en la calle, entre ellas: 800 niños, 7 mil personas mayores y cerca de 4 mil presentan alguna discapacidad.

Vemos con preocupación el Proyecto de Ley que busca tipificar como delito el uso de bienes públicos para habitar o pernoctar. Penalizar a quienes instalan rucos solo por habitar allí es perseguir a quienes no tienen donde vivir: es castigar la pobreza y empujar a las personas a condiciones aún más peligrosas, destruyendo sus pocos bienes y redes de apoyo. Es, además, perpetuar la marginalidad, imponiendo barreras para continuar tratamientos médicos, conseguir empleo formal o postular a subsidios. Es una política que no tiene evidencia de ser efectiva, es cara y con escasa rentabilidad para el Estado.

Sin duda que los vecinos que conviven con esta realidad necesitan respuestas concretas. Pero ellas deben ser sólidas, centradas en soluciones integrales y de calidad con iniciativas que aborden las causas estructurales de la problemática, no sólo sus síntomas, y menos aún quedarse satisfechos por hacer que el ruco se vaya a otra parte. Existen propuestas  probadas y eficientes, que pasan por políticas de vivienda, acompañamiento, salud, educación y empleo, que involucren la coordinación del Estado con los municipios y organizaciones de la sociedad civil. ¿Qué tal si intentamos hacerlo bien?

Mesa Calle Comunidad de Organizaciones Solidarias

Felipe Estay, Corporación Moviliza

Isabel Lacalle, Fundación Nuestra Casa

Miguel Harfagar, Fundación Salud Calle

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