El paisaje se lee: una clave para evitar desastres
Señor director:
Recuerdo que cuando cursé en mi magíster la asignatura de Ecología y Geomorfología de Ríos, impartida por los grandes Luca Mao y Andrew C. Wilcox, fuimos al Río Clarillo junto con mi compañero de trabajo final, Víctor Aguilera. Buscamos la piedra más grande del cauce —de una dimensión similar a un Kia Morning— y nos preguntamos: ¿qué magnitud tuvo el evento capaz de mover esta piedra?
Hicimos los cálculos y los resultados nos parecieron “ilógicos”: el caudal del Río Clarillo tuvo que haber sido en algún momento similar al del Río Baker, impulsado por precipitaciones que superaban con creces a las de las regiones más lluviosas del país.
Desde la estadística, analizando tiempos de retorno, curvas IDF y otros modelos, los resultados indicaban que ese escenario era algo prácticamente imposible. “Prácticamente”. Pero ahí estaba la piedra y los hechos hablan por sí solos.
Los recientes eventos meteorológicos que han azotado el norte de nuestro país nos recuerdan la urgencia de estructurar nuestros Instrumentos de Planificación Territorial (IPT) incorporando la lectura del paisaje histórico. Los cambios en el relieve, el tipo de rocas, la vegetación… todos estos factores son pistas que nosotros, como “detectives de los recursos naturales”, deberíamos saber interpretar e integrar formalmente en el ordenamiento del territorio.
Recuerdo que el profesor Juan Gastó siempre decía: “no existen los desastres naturales, existen errores de planificación”. Y aunque esta frase pueda sonar distante o indolente para aquellas familias que se asientan simplemente donde pueden —víctimas de una histórica postergación y del abandono del Estado—, no quita la responsabilidad a las instituciones. Al contrario: evidencia la urgencia de que las autoridades asuman de una vez por todas los costos de habilitación de terrenos seguros y reubicación digna.
Definitivamente, el costo económico y político de actualizar, fiscalizar y corregir los IPT es altísimo; sin embargo, jamás se equiparará al costo humano de perder vidas.
Mi más sincero sentir y apoyo para todas las familias afectadas.
César Figueroa
Ingeniero Forestal