Convenio 169 y responsabilidad de Estado
Señor Director:
Las recientes declaraciones del ministro de Defensa, Fernando Barros, catalogando el Convenio 169 de la OIT como un «riesgo para el país» y sugiriendo una eventual salida de Chile de este tratado, exponen una profunda y preocupante desorientación en la conducción del Ejecutivo. Que desde el propio gabinete se levanten posturas de esta magnitud para luego ser matizadas o descartadas por el área política diciendo que «no se innovará en la materia» refleja un gobierno sin una línea clara en derechos fundamentales e institucionalidad internacional.
Poner en duda la permanencia en el Convenio 169 no es un simple debate conceptual. Este instrumento internacional constituye la columna vertebral para el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en Chile, garantizando mecanismos clave como la consulta previa, la protección de sus territorios y la resguardo de sus identidades culturales. Sugerir su abandono envía una señal de vulnerabilidad e incertidumbre jurídica a comunidades históricamente postergadas.
Los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Chile no son herramientas prescindibles según la orientación política del momento; son la base de la estabilidad jurídica e institucional del país. Pretender instalar la salida de un convenio multilateral como si fuera una decisión administrativa menor desconoce que los compromisos del Estado obligan permanentemente y trascienden a administraciones de cuatro años.
Un gobierno que pasa por alto esta diferencia vulnera la institucionalidad que juró respetar, proyecta incertidumbre hacia la comunidad internacional y desampara los derechos de los pueblos indígenas. Gobernar exige la responsabilidad de entender que la soberanía se ejerce con respeto al Estado de Derecho y a la continuidad de sus compromisos históricos
Los derechos humanos y los compromisos internacionales del Estado de Chile no son un menú a la carta ni una amenaza a la seguridad nacional. Exigen un respeto irrestricto, coherencia institucional y la convicción de que el diálogo intercultural es la única vía para el desarrollo armónico del país.
Álvaro Tamblay
Pueblo Diaguita