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Detrás de un “¿cómo te sentiste?”

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Por: María José Balin Fürst y Anne Traub Mödinger


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Señor director:

Hace unas semanas, Child Development, una de las revistas científicas de referencia en desarrollo infantil, publicó un estudio que siguió durante cinco años a familias para analizar algo muy cotidiano: cómo los adultos conversan con los niños sobre lo que les ocurre.

Inicialmente participaron 248 niños de entre 3 y 7 años y sus madres. A un grupo se le enseñó durante seis sesiones una técnica llamada “reminiscencia elaborativa”: hacer preguntas abiertas, retomar lo que el niño cuenta y ayudarlo a poner en palabras lo vivido y sus emociones. No es lo mismo preguntar “¿lo pasaste bien?” que conversar sobre “¿qué pasó?”, “¿cómo te sentiste?” o “¿qué hiciste después?”.

Cinco años después, los niños cuyas madres más habían mejorado esta forma de conversar mostraban una mejor regulación emocional. El hallazgo aporta evidencia sobre el valor que pueden tener interacciones simples y cotidianas para el desarrollo infantil, especialmente frente a experiencias adversas.

En Fundación Familias Primero hemos identificado brechas de lenguaje en los niños con quienes trabajamos y sabemos que las oportunidades de conversación en el hogar importan. De ahí nace también Arte y Mesa, una iniciativa que invita a niños y adultos a intervenir juntos un plato de cartón a partir de historias, recuerdos y experiencias familiares. El ejercicio abre un espacio concreto para recordar, preguntar, escuchar y poner en palabras lo vivido.

Una herramienta relevante para el desarrollo de un niño puede comenzar con algo tan sencillo como una buena conversación.

María José Balin Fürst
Psicóloga especialista en salud mental familiar Fundación Familias Primero

Anne Traub Mödinger
Directora Ejecutiva Fundación Familias Primero

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