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Cuando el Papa entra a la cárcel

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Por: Anita Tramolao Godoy


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Señor Director:

En medio de una intensa agenda -que incluye reuniones con las máximas autoridades sudamericanas, actos oficiales y celebraciones con feligreses- el Papa León XIV visitará una cárcel de  Buenos Aires durante su próxima gira. El gesto recuerda el paso del Papa Francisco el 2018 por la cárcel de mujeres de San Joaquín y su llamado a mirar a quienes suelen quedar fuera de la conversación pública.

Ese llamado exige ampliar la discusión penitenciaria más allá de la seguridad, las condiciones de reclusión y la reinserción, para considerar también los efectos que el encarcelamiento tiene sobre las familias. En Chile, su expresión más evidente es la de los niños menores de dos años que viven junto a sus madres privadas de libertad y que, sin haber cometido algún delito, pasan sus primeros meses de vida entre los muros de una cárcel. Aunque la Ley Sayén busca abordar esta situación en específico, su tramitación tras 9 años continúa pendiente.

Cuando un Papa entra a la cárcel, se vuelve visible una realidad que muchas veces permanece fuera del debate público. Su próxima visita en la región debiera ser también una oportunidad para preguntarnos en Chile cuánto de las consecuencias del encarcelamiento estamos dispuestos a hacer recaer sobre las familias y, especialmente, sobre quienes nunca fueron condenados.

 


Anita Tramolao Godoy
IdeaPaís

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