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Nuestra identidad vive en internet y protegerla no puede ser un privilegio

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Por: Jacinta Fanjul


Señor director:
Hasta hace poco, cuidar la identidad era guardar bien la cédula. Hoy también es una contraseña, una cuenta de WhatsApp, la Clave Única, la banca en línea y el perfil de Instagram con el que una emprendedora vende. Esa identidad digital permite facturar, cobrar, postular a fondos y llegar a nuevos clientes, pero también puede ser robada y suplantada. Entender cómo funciona dejó de ser un asunto técnico: es una condición para participar en la economía.
Las cifras lo confirman. Chile cerró el tercer trimestre de 2025 con un récord de 41.703 causas por fraude, 64,4% más que el año anterior, y la suplantación se ha desplazado a canales cotidianos como llamadas y mensajería. En las pymes, la distancia entre adopción digital y preparación es evidente: según Mastercard, el 85% de las pymes chilenas ya acepta pagos digitales, pero el 46% no tiene un plan de ciberseguridad. Kaspersky, por su parte, reportó que el 86% de las pymes enfrentó al menos un incidente en el último año, y que en América Latina el phishing es la amenaza más frecuente.
Un dato me parece especialmente revelador: en un estudio anterior de Kaspersky, el 96% de los responsables de ciberseguridad en Chile creía tener sus datos bien protegidos, aunque más de la mitad de las empresas no usaba firewall. El problema no es solo de herramientas; es de información.
Chile ha avanzado en conectividad: según Subtel, el 96,6% de los hogares tenía acceso a internet en 2025. Pero estar conectado no es estar protegido. El Índice de Digitalización Comunal 2025 de NUDOS muestra que el 70% de las comunas urbanas alcanza niveles altos de digitalización, frente a apenas el 4% de las rurales. Quien accede a formación aprende a reconocer un correo fraudulento o a activar la verificación en dos pasos; quien no, queda más expuesto. Y cuando un ataque golpea a una microempresa, se pierden clientes, meses de trabajo y, a veces, el negocio completo. La brecha digital es también una brecha de riesgo.
Por eso hablo de capital digital. Como el capital financiero o las redes de contacto, saber cómo proteger nuestra identidad digital es un activo que hoy se distribuye de forma desigual. Y como todo capital, puede y debe democratizarse.
En Hub Metropolitano, iniciativa pública-privada financiada por el Gobierno Regional Metropolitano de Santiago y ejecutada por Fundación Chile, entendemos que acompañar a las mipymes de las 52 comunas de la región implica también ayudarlas a moverse con seguridad en el entorno digital. Ese fue el sentido del Claro empresas Day dedicado a la ciberseguridad que realizamos el 29 de octubre junto a Claro empresas: poner conocimiento experto al alcance de quienes no tienen un área de tecnología ni presupuesto para consultorías, pero enfrentan los mismos riesgos. Es también una muestra de lo que logran las alianzas público-privadas cuando cada actor pone lo mejor de sí.
Proteger nuestra identidad digital no puede ser un privilegio. Democratizar ese conocimiento es una forma concreta de reducir desigualdades y de que la transformación digital sea, de verdad, una oportunidad para todas y todos.
Jacinta Fanjul,
directora ejecutiva de Hub Metropolitano
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